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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 11 febrero 2012

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liga de campeones

El centrocampista manchego marcó un golazo en el tiempo de descuento y clasificó al Barça para la final de Roma, en la que le espera el United

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Andrés Iniesta obró el milagro en el tiempo de descuento en el terrible infierno de Stamford Bridge. Ha perdido partidos esta temporada el Barcelona, pero en ninguno ha sufrido como anoche, en el que sólo consiguió disparar una vez entre los tres palos ante la tela de araña tejida por Guus Hiddink. Lo hizo el manchego cuando el encuentro languidecía y, de repente, los dioses se aliaron con él. El considerado mejor Barça de la historia estaba a un paso de la eliminación en la competición en la que había depositado todas sus esperanzas cuando el centrocampista ajustició con su tanto a un equipo rácano que sólo ofreció físico y disciplina. Nada más. Iniesta, esta vez sí, ha entrado en el olimpo del fútbol. Su apellido y su carácter tímido, muy alejado de los perfiles mediáticos de otros futbolistas, no le ayudan a ser reconocido a nivel mundial. Pero su espectacular gol en el 'templo azul' cuando los blaugrana jugaban en inferioridad escribió un guión perfecto para el de Fuentealbilla, que lo celebró como nunca. A los hombres de Pep Guardiola les espera el Manchester United, actual campeón, el próximo día 27 en Roma.
El Chelsea parecía haber encontrado la fórmula mágica para frenar al que se considera el mejor Barcelona de la historia: autobús, pegada y orden militar. Dicho así parece sencillo, pero para que los elementos químicos emulsionen es necesario tener once futbolistas como los del club inglés, un grupo disciplinado hasta la obsesión que ocupa todos los espacios y que reduce el campo de juego a un damero. Los más prácticos defenderán que el fin justifica los medios, que cualquier argumento es válido para disputar una final de la Champions. El razonamiento es irreprochable, pero a la gran cita de la capital italiana ha estado a punto de llegar un equipo alejado de los cánones del buen fútbol, al menos en su cruce con los catalanes, que basó su estrategia en mantener exclusivamente la portería a cero y que no tuvo pudor alguno en ceder al rival el 80% del balón. Guus Hiddink lo demostró cuando el Barça se quedó con diez y, sin remilgos, retiró a Drogba par dar entrada a Belleti. Y al final lo pagó.
Máquina perfecta
Ya había desactivado el Chelsea a los azulgrana en el Nou Camp, pero al menos los hombres de Pep Guardiola tuvieron sus opciones. Ayer, y parece increíble en una escuadra que ha marcado cien goles en la Liga, sólo dirigió bien un balón a portería. Es cierto que el empate a cero de la ida beneficiaba a los británicos, pero la exhibición en el Santiago Bernabéu había dado la vuelta al mundo y se preveía un Barça incisivo y creador de ocasiones. Nada más lejos de la realidad. Los londinenses funcionaron como una máquina defensiva perfecta y desactivaron a los culés, incapaces de generar peligro. Para más inri, Essien hizo el gol de su vida en el minuto 9 y colocó el partido donde querían los ingleses, que dieron un paso atrás sin complejos para que el área resultara inexpugnable.
Lo intentaban todo los barcelonistas, pero no salía nada. Xavi llegó a perder el sitio y la expulsión de Abidal a falta de media hora presagiaba lo peor. Los minutos transcurrían a velocidad de vértigo y el Barça no llegaba. Hasta que Iniesta, sin duda el futbolista culé más vertical en Stamford Bridge, cargó su escopeta y abrió con su diana las puertas de la final. El Chelsea pidió dos penaltis, uno de ellos en el descuento, y se sintió perjudicado. La imagen de Ballack persiguiendo al árbitro de punta a punta del campo resumió el sentir de un estadio que ya tocaba una nueva final -la de la pasada edición la perdió a penaltis-, y que se esfumó por el arte de magia de Iniesta.
El Barcelona, ahora sí, piensa que el triplete es posible. Tiene media Liga en el bolsillo, estará en Mestalla el miércoles ante el Athletic y, dos semanas después, viajará a Roma. Guardiola tendrá que hacer una buena gestión de su plantilla para afrontar con frescura este intenso calendario. El domingo le espera el Villarreal -podría proclamarse campeón si gana y no lo hace el Madrid la víspera- y, de cara a la cita con el conjunto rojiblanco, es previsible que dé descanso, al menos de salida, a Messi, Henry, Eto'o y Valdés. El golazo de Iniesta se recordará durante mucho tiempo en el entorno culé. Vale una final y la posibilidad de lograr la tercera Champions en la historia azulgrana. Cristiano Ronaldo aguarda.
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