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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

IBAI MARTÍNEZ PRIMER VASCO AFECTADO POR LA NUEVA GRIPE A Y UNO DE LOS PRIMEROS CASOS DE ESPAÑA

«Ven a buscarme sin el niño al aeropuerto y llévame al hospital», dijo a su novia al llegar
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«Ya sabía que me traía el virus a Europa»
Ibai Martínez, 30 años, ha pasado diez días ingresado en una habitación de aislamiento del hospital de Cruces a causa de la nueva gripe, pero por fin respira tranquilo. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Ocupaba el asiento 31 B del vuelo 'Aeromexico 01' que le traía de regreso a Madrid y se sentía muy enfermo. «Me subió la fiebre, no paraba de toser y tenía un dolor de cabeza espantoso», relata Ibai Martínez, que no era el único en la aeronave afectado por la gripe porcina. Tapado hasta arriba con dos mantas aguantó el viaje, plenamente consciente de que se «traía a Europa el virus que había comenzado a expandirse por México». Al llegar al aeropuerto de Barajas, se cubrió la boca con su propia camisa y telefoneó a su pareja: «¡Verónica! Deja al niño con tus padres y di a algún amigo que te acerque al aeropuerto. Vais a tener que llevarme al hospital». 24 horas después de ser dado de alta, el único vasco afectado de momento por la nueva gripe, uno de los primeros casos detectados en España, relata para EL CORREO su experiencia.
-¿Por qué quiere contarla?
-Para que la gente sepa que no pasa nada, que los antivirales dan muy buen resultado y en pocos días te encuentras bien, como yo.
-¿Qué hacía usted en México?
-Llevo el departamento de ventas de Gecsa, una pequeña empresa dedicada a la fabricación de conexiones de cobre para la industria siderúrgica. Fui a promocionar unos productos y cerrar unos contratos que teníamos pendientes. Durante esos días, de lunes a viernes, viajé mucho por el centro del país.
-¿Cuando llegó se había desatado ya la epidemia?
-No, cuando llegué no había nada. Yo iba todo el rato con un representante que se encontró malo desde el primer día. Pero, ¡claro!, es algo a lo que no das importancia. Una gripe, un constipado... El jueves por la noche comencé a sentirme mal. Al llegar al hotel, encendí la tele y vi que hablaban de la influenza porcina, como la llaman allí.
«Sin hombres de blanco»
-¿Sabía que tenía una gripe distinta?
-El miércoles comencé a sentirme mal y el jueves estuve ya bastante malo, tanto que no pudimos trabajar. Al representante le pasó lo mismo. Me quedé todo el día en el hotel, salvo un rato que salí a despejarme. Pensaba que estaba aturdido de tanto estar en la habitación, pero enseguida tuve que regresar. Me pasé la tarde tirado en la cama y creo que con fiebre alta, no lo sé. No tenía termómetro. Supuse que sería un catarro.
-¿Cuándo supo lo que era?
-No oí hablar de la influenza porcina hasta el día siguiente, cuando vi al presidente del México hablando en la tele y dando cifras de muertos. Entonces, me imaginé lo que me ocurría.
-No imaginaba que fuera ésta la heredera de la famosa gripe aviar...
-No era consciente de la gravedad, pero sí estaba convencido de que me traía a Europa el virus del que allí estaban hablando. '¡Madre mía, me llevo lo peor de México!'. Me veía con todos los síntomas.
-En concreto, ¿qué sentía?
-La fiebre me subía, no podía dejar de toser y tenía un dolor de cabeza espantoso. Es una sensación de malestar general.
-¿Cómo fue el vuelo hasta Madrid?
-La gente no estaba bien. A un hombre tuvieron que tenderle en medio de la nave, en la zona de cabina. Cuando preguntaron por megafonía '¿Hay algún médico en el avión?' nos acojonaron un poco. Casualmente me había fijado en él al pasar el control, porque iba dando bandazos. Al llegar vi a otra chica agarrada a una mujer y llorando. Tampoco se encontraba bien.
-Pero usted estaba malo, tosía... ¿llegó a sentirse incomodado por algún pasajero?
-¡No, al contrario! Hubo un momento en que sentí mucho frío, estaba tiritando y pedí a la azafata que me diera una manta extra. Como no tenían más, el señor de al lado me cedió la suya. Nadie se asustaba por verme toser. La gente no tenía entonces la percepción que tiene hoy de la enfermedad.
-...Y por fin llegaron a Barajas.
-Después de todo lo que había pasado me imaginaba que al llegar a Madrid habría montado todo un tinglado para recibirnos, con hombres de blanco, cuarentenas... algo. Me quedé sorprendido al ver que allí no pasaba nada. Me cubrí la nariz con el jersey para toser hacia adentro y llamé a mi novia.
-¿Qué le dijo?
-'Ven a buscarme sin Alain, que se queden tus padres con el niño, no quiero verle por aquí. Y tráete a la menor gente posible'. Como no tiene coche, vino con una pareja de amigos. Me trajo un pañuelo para taparme la boca y nos fuimos directamente al hospital de Cruces. Verónica conocía la situación, pero se asustó mucho.
En aislamiento
-Usted tiene más sangre fría...
-¡Noo, qué va! Es que lo vi venir.
-¿Llegó a pensar en la muerte?
-En ningún momento.
-¿Pasó miedo?
-Tampoco. Sabía que venía a España y la Sanidad de aquí no es la de México.
-¿Tampoco cuando se vio rodeado de médicos y enfermeras protegidos con mascarillas?
-¡Hombre, ahí te asustas un poco! Cuando te meten en una habitación aislada y ves que miran por la ventana como si fueses un bicho raro, sí que te asustas, pero al día siguiente me había bajado la fiebre y todo fue normal.
-¡Tanto tiempo con los mismos médicos y enfermeras, habrá hecho amistades en el hospital...!
-Todos han sido superamables conmigo. Médicos, enfermeras, las de la limpieza... Decían que cuando saliera ya tenía una historia para contar a mis nietos.
-¿Se ve como un tipo con suerte?
-Pues sí. Porque si la enfermedad me hubiese comenzado un poco antes, igual me tendrían que haber atendido en México y quizás habría sido más problemático.
-¿Qué se ha traído de México, además de un gripazo?
-Unos pedidos para mi empresa y un regalo para el niño. ¡Tenía ya unas ganas de abrazarle...!
-¿Piensa volver?
-¡Sin ningún problema! Posiblemente tenga que hacerlo a finales de año o comienzos del próximo. Ahora, además, estoy vacunado.
-¿Qué hará en su primera tarde?
-¿Hoy? Ver a mi familia. ¡Ya la echaba de menos!
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