Mañana se cumple un año desde que el actual presidente ruso, Dmitri Medvédev, tomó posesión del cargo. Con este motivo, María Lipman, una de las expertas del Centro Carnegie de Moscú, hace balance y trata de pronosticar por qué derroteros irá la política del Kremlin en los próximos años. El equipo de politólogos del Carnegie está considerado el mejor de toda Rusia y Europa del Este.
-¿Se puede decir que Medvédev es quien manda en Rusia?
-No. Y no se trata sólo de nuestra opinión sino también de lo que piensa la población. El año pasado, una encuesta mostraba que el 23% de los rusos creía que el sucesor de Vladímir Putin terminaría siendo el verdadero jefe del Estado. Ahora, según un sondeo de marzo, los que opinan lo mismo han descendido al 12%.
-¿En qué se basan las observaciones del Carnegie?
-Debo admitir que es muy complicado hacer valoraciones del esquema de interacción entre Putin y Medvédev. El sistema de toma de decisiones es algo completamente cerrado y opaco. Más todavía que el modelo propio del Politburó de la época soviética.
-Pero en Rusia hay Gobierno, Parlamento... otras instituciones.
-Son puramente nominales. El poder real está en manos de dos, cinco, como mucho diez personas.
-¿Qué indicios existen de que las riendas las maneja aún Putin?
-El Ejército y las Fuerzas de Seguridad en su conjunto están en manos de personas leales a Putin. Él controla además la economía y la distribución de los recursos.
-¿Qué le queda a Medvédev?
-La política exterior, que, por otro lado, probablemente está consensuada con Putin. El presidente tiene más contacto con la sociedad que el primer ministro. Aunque eso no le procura más popularidad. Putin sigue por delante en los sondeos con un 73% frente a un 68% de su sucesor.
Posible regreso
-¿Cuándo se convertirá Medvédev en el auténtico jefe del Estado?
-Eso es difícil de predecir. Es muy probable que tal circunstancia dependa del propio Putin, quien, por otro lado, no se puede descartar que regrese a la presidencia en 2012.
-Si Medvédev es un clon de Putin, no hay que esperar que mejoren las relaciones con Occidente , ni la democracia en Rusia, ni que Jodorkovski tenga un juicio justo.
-Efectivamente, así es. Con Medvédev ha habido más bien un cambio de estilo con la misma base. El nuevo presidente se ha reunido con defensores de los derechos humanos, ha concedido una entrevista a la revista 'Nóvaya Gazeta', en donde trabajó Anna Politkóvskaya, incluso se ha permitido que Nemtsov participase como candidato en las municipales de Sochi. Hace un año, eso hubiese sido impensable.
-¿Cuando se puede esperar una normalización en Georgia?
-Después de que Rusia haya reconocido unilateralmente las independencias de Osetia del Sur y Abjasia, queda poco margen para una arreglo con el Gobierno de Tiflis y con el resto de la comunidad internacional.