Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Más fútbol

MÁS FÚTBOL

El Manchester United accede a su segunda final consecutivade la Champions tras desactivar por completo a su rival

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Liderado por un Cristiano Ronaldo superlativo, cuya actuación en el Emirates eleva todavía más su caché ante el posible fichaje por el Real Madrid, el experto y contundente Manchester United convirtió al joven e inocente Arsenal en un bebé indefenso. Le pasó por encima en todos los terrenos y se metió en su segunda final consecutiva de la Liga de Campeones. Tuvo la inmensa fortuna de adelantarse pronto, a causa de un inoportuno resbalón que jamás olvidará el lateral Gibbs, pero gobernó el duelo a su antojo. Tanto que pudo administrar esfuerzos pensando ya en el final de la Liga inglesa y, sobre todo, en la gran cita del 27 de mayo en Roma, donde se medirá a Barcelona o Chelsea.
Tal fue la superioridad visitante que hasta Cesc pareció un jugador menor, del montón. Y eso que el Arsenal llegaba con una derrota por la mínima en la ida y presumía de acumular 21 partidos sin perder en la Premier y casi cinco años sin caer como local en la Champions. Todos los detalles previos presagiaban intensidad y emoción, pero las enormes expectativas se hicieron añicos en apenas ocho minutos.
Todo por culpa de una jugada bien trenzada, pero tonta. Anderson envía a Ronaldo, el portugués mete un balón raso en el área sin mayor peligro pero el joven Gibbs cae y el coreano Park, también perdiendo el equilibrio, supera la salida a la desesperada de Almunia. Y trataban de reponerse los londinenses de semejante golpetazo cuando llegó un golpe franco lejano y un 'empeinazo' de Ronaldo que sorprendió al pamplonés, a quien Capello sueña con nacionalizar inglés para que defienda la meta de los 'Pross'.
Sólo un milagro, cuatro goles, meterían al Arsenal en la final. Por eso Wenger aparecía cabizbajo, hundido. Todo lo contrario que su colega Ferguson, que hizo una jugada maestra, igual que Guardiola al colocar a Messi en el Bernabéu como delantero centro. Así hizo con Cristiano Ronaldo, que comenzó a trazar diagonales, a moverse sin balón y a volver locos a sus defensores.
Presión roja
El Arsenal quedó noqueado. Jamás volvió en sí. Con marcajes casi al hombre, los de Old Trafford anularon por completo a Cesc, Walcott y Van Persie. El trabajo en la medular del escocés Fletcher y de Carrick, uno de los mejores jugadores ingleses del momento, era sobresaliente. Y la presión de Rooney, estrella eclipsada por Ronaldo, encomiable.
Más de lo mismo en la reanudación. El Arsenal trató de adelantar líneas, pero sin convicción y el Manchester se manejó como pez en el agua. Apenas tuvo que esforzarse. Almunia, que ya había salvado un par de goles en el primer acto, se lució a tiro de Ronaldo pero no pudo evitar la puntilla. Una contra que definió el portugués tras recorrerse más de medio campo y recibir una asistencia de Rooney. A partir de ahí, Ferguson reservó a sus jugadores. Aunque no podía imaginar que Fletcher se perdería la gran cita de Roma por un dudoso penalti sobre Cesc que le costó la roja.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

buscador

Buscador de deportes
buscar
Vocento
SarenetRSS