Patxi López, durante su discurso en el Parlamento vasco. / Igor Aizpuru | Vídeo: Ignacio Pérez
Patxi López ha dedicado una parte esencial de su discurso a desgranar su política contra ETA y la “necesaria deslegitimación política y social” del terrorismo, que ha destacado como una de sus máximas prioridades. “La voluntad de mi Gobierno es trabajar sin descanso para ver el final de ETA más pronto que tarde y acompañarlo de la necesaria deslegitimación del terrorismo y de los falsos argumentos en que algunos han basado el uso político de la violencia en este país durante años”, ha señalado. López ha asegurado que reclamará para ello el apoyo de todas las fuerzas parlamentarias.
Respecto a la amenaza expresa de la banda terrorista hacia su Gobierno, López ha dicho que “una sociedad democrática no puede tolerar que su gobierno legítimo sea chantajeado por una organización terrorista” y ha afirmado que tanto él como sus futuros compañeros de gabinete “manifestamos con orgullo nuestra voluntad de vivir con dignidad, sin dejarnos amedrentar”. El Ejecutivo, ha dicho, hará un “esfuerzo especial” en la labor de socializar los valores democráticos entre los ciudadanos vascos y para que desaparezcan de los espacios públicos “cualquier atisbo de comprensión y justificación de la violencia y los violentos”. Especialmente, remarcó, en los ámbitos de la “enseñanza, el asociacionismo y los medios de comunicación”.
López ha tenido palabras de recuerdo a los últimos asesinados por la banda terrorista: Inaxio Uria, Luis Conde, Juan Manuel Piñuel e Isaías Carrasco. ETA, ha remarcado, "debe perder toda esperanza de alcanzar sus objetivos totalitarios. Nunca va a destruir la Euskadi que hemos puesto en marcha".
Medidas contra la crisis
El candidato a lehendakari ha anunciado, por otro lado, que su futuro Gobierno vasco tiene previsto dedicar 3.000 millones de forma específica a salir de la crisis, un dinero que procederá de operaciones de endeudamiento para las que el aspirante del PSE cree que existe "margen suficiente" dado el actual balance financiero del Ejecutivo autonómico, donde su actual "endeudamiento vivo equivale al 0,9% del PIB vasco".
"Disponemos de un margen de 3.000 millones de euros sin que el ratio se dispare. Y éste es el margen que vamos a utilizar para desarrollar las medidas anti-crisis sin que se resienta la estabilidad de nuestras cuentas públicas", ha dicho Patxi López.
López, que está dedicando un amplio porcentaje de su discurso a la situación financiera y sus medidas para reanimar la economía, ha matizado que esos 3.000 millones "sólo van a aplicarse a políticas y medidas extraordinarias, básicamente de inversión, sin que en ningún caso cometamos el error de cubrir un gasto de carácter estructural con endeudamiento"
Ha anunciado que convocará de forma inmediata a los sindicatos, como prometió. Sobre la huelga del día 21, emplazó a las centrales nacionalistas a reconsiderar su decisión. "Tengo un profundo respeto al derecho a la huelga, pero debe ejercerse con responsabilidad, sólo cuando se agotan los márgenes de negociación, lo que es obvio que no ha ocurrido en este caso", ha dicho. "Mi prioridad son quienes no tienen empleo. No habrá recortes en políticas sociales", ha garantizado.
Política lingüística
Otro de los asuntos interesantes de su discurso era el centrado en la política lingüística. "En la sociedad vasca hay dos idiomas. Los dos nuestros y los dos oficiales. Mi gobierno no va a arrinconar a nadie y ayudaremos a hacer más fácil su aprendizaje. Pero hay que tener en cuenta que el derecho de unos no debe coartar las libertades de otros". Así comenzó Patxi López, en euskera, la parte de su discurso dedicada a la política lingüística. López ha asegurado que el objetivo de su gobierno será "reforzar la convivencia" entre ambas lenguas, "evitando que se creen guetos o comunidades separadas por idiomas". Se ha comprometido a llevar a cabo una política lingüística "de cohesión y convivencia, alejada de cualquier tipo de confrontación, que seguirá las directrices fijadas por el Consejo Asesor del Euskera".
López ha anunciado su propósito de ampliar las funciones del Consejo Asesor del Euskera para que se convierta en un "verdadero órgano de encuentro lingüístico, que oriente de forma adecuada las relaciones entre el euskera y el castellano", haga propuestas de mejora y rinda cuentas periódicamente ante el Parlamento".
López ha empeñado su palabra en "mantener la financiación pública" de las actividades relacionadas con el euskera, "sin reducir su dotación aconómica". También ha defendido su idea de reformar la televisión pública para hacer de ETB-1 "un servicio plural y de calidad", así como "útil y eficaz para el desarrollo de una cultura vasca moderna".
El objetivo del gobierno socialista, ha agregado, sera "promover una cultura abierta, democrática y de calidad. Sin dirigismos ni exclusiones por razones políticas, estéticas o de pensamiento".
Primeras palabras en euskera
El candidato por el PSE utilizaba precisamente el euskera para iniciar su discurso. El aspirante a ocupar la Lehendakaritza ha pedido la confianza de los grupos para abrir "un nuevo tiempo político" en Euskadi y ha marcado como elementos claves de su futura política al frente del Gobierno vasco la "modernización del país", la apuesta "clara" por el desarrollo; el "diálogo social para hacer frente a la crisis económica", el "combate" contra el terrorismo y la unidad de todas las fuerzas políticas para "consolidar la paz y la libertad".
Su primer empeño, ha dicho, será poner fin al terrorismo de ETA y unir a la sociedad vasca. López, que tuvo palabras de homenaje para los viejos socialistas vizcaínos, se ha comprometido también a defender los intereses de todos los vascos, a ser el "lehendakari de todos", protegiendo a los más vulnerables y prometiendo una acción "inmediata" respecto a la crisis económica, en especial para paliar la situación de paro que "muchos hombres y mujeres de este país sufren de manera especial".
Durante su intervención, López ha afirmado que su pretensión es "reforzar nuestra democracia y nuestro autogobierno" e iniciar un tiempo "para avanzar en el proyecto de modernización de este país, de apuesta clara por su desarrollo, de diálogo social para hacer frente a la crisis económica, de combate contra el terrorismo en todos los frentes y de unidad de todas las fuerzas políticas para consolidar la paz y la libertad".
Por ello, ha reclamado "confianza para unir a la sociedad vasca, para acabar con la confrontación política e institucional y dejar atrás el tiempo de la división y de los bloques enfrentados", con el objetivo de "poner las prioridades de la política allí donde están los problemas y las preocupaciones reales de la gente". Asimismo, ha pedido la confianza de todos "para gobernar este país y hacer de Euskadi un país mejor, más moderno y más fuerte, a la cabeza de España y de la Unión Europea en desarrollo humano y en bienestar, en definitiva, para liderar un proyecto colectivo que nos una a todos".