La historia de la humanidad como una «gran aventura», así se ha planteado Fernando García de Cortázar (Bilbao, 1942) 'Pequeña historia del mundo', un libro en el que su protagonista, Sergio, descubre desde cómo se construyeron las pirámides a la llegada del hombre a la luna. Amor a los libros, literatura y el recuerdo de Dickens y 'El principito' se dan cita en la nueva obra del maestro de la divulgación histórica española.
-¿Qué valor ha encontrado en la edición de libros ilustrados?
-Este libro es el reto mas importante de mi carrera como historiador y estoy encantado porque he utilizado la historia para demostrar que esta llena de aventuras. Creo que esta se ha divorciado demasiado de la literatura y eso no ha sido bueno. Por eso he querido dirigirme a un publico joven que, en general, no estima la lectura y he tenido que hacer un esfuerzo de transmisión.
-¿La imagen es la mejor compañera del historiador?
-La palabra fecundada por la imagen es irresistible. En este libro se puede leer el texto con las imágenes porque son tiernas, seducen, transmiten alegría, tristeza, horror y miedo. Estoy encantado.
-¿Tiene miedo de que los jóvenes olviden la historia?
-Sí, por eso la historia hay que contarla bien. Hay que transmitir que el centro del universo es el hombre, al cual hay que reconocerle sus derechos y libertades individuales mucho más que de los derechos y libertades colectivas. Las grandes ideas de mejora, bondad, comunicación y altruismo están en el pensamiento racional del hombre desde Cristo a Buda, desde Carl Schmitt a Karl Marx y eso nos hace avanzar.
-Da en su libro mucha importancia a las religiones.
-Hay que explicar a los niños la fuerza transformadora que tienen. Habría que impartir 'Historia de las religiones' porque, si no, seccionamos una parte del hombre que es su relación con el absoluto y su capacidad de ponerse en contacto con algo no visible que orienta nuestras vidas. Además las grandes religiones ofrecen modelos éticos.
-¿Cabe alguna posibilidad de que los niños de hoy en día se maravillen con gestas como las de Alejandro Magno o Marco Polo?
-Creo que sí. He escogido esos grandes modelos porque quiero insistir que la historia es una fuente inagotable de aventuras y maravillas donde el hombre rompe las barreras.
Saber contar
-Los escritores de novela histórica acusan a los historiadores de escribir sólo para académicos.
-Completamente de acuerdo. Los historiadores han dado muchas veces la espalda a la ciudadanía porque no han ejercido la capacidad de síntesis. Es importante saber mucha historia, pero también saber contarla bien. Si la historia no se hace desde las preocupaciones actuales es quitarle su gran función: intervenir en el presente.
-¿Por qué ha elegido que sean sabios y literatos los que guíen a Sergio en su viaje en el tiempo?
-Es quizá porque la literatura expresa mejor el latido del hombre, las grandes similitudes que hay entre personas y culturas.
-¿Cuál fue el primer libro de historia que leyó?
-Voy a citar a Julio Verne porque creo que muchas de sus ficciones se han convertido finalmente en aplastante realidad.