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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

Sociedad

J. I. INDUSTRIAL BILBAÍNO ENCERRADO EN UN HOTEL DE HONG KONG

El empresario bilbaíno, uno de los ocho españoles confinados en el hotel Metropark de Hong Kong, narra a EL CORREO su cuarentena

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Eran las cuatro de la tarde del pasado viernes cuando J.I. se registró en el Hotel Metropark de Hong Kong. Nadie le avisó de que dos horas antes uno de los huéspedes había ingresado en un hospital, provocando que la ex colonia británica decretara la emergencia sanitaria. Este empresario bilbaíno subió a su habitación, la 1.611, ignorante de que se encontraba en el mismo establecimiento en el que había pasado la noche anterior el turista mexicano de 25 años que se ha convertido en el primer caso confirmado de gripe A en Asia. J.I. esperaba disfrutar de un fin de semana tranquilo en compañía de su hermano, G.I., y de un joven barcelonés, Javier Boada, que habían llegado a la ciudad china el día anterior. Pero cuando bajó al hall del hotel, un policía enfundado en un traje blanco de plástico, como los de las películas de ciencia ficción, le impidió el paso. «Hubo algunos momentos de tensión», reconoce.
El empresario vasco, que tenía que volar hoy a Delhi por cuestiones de negocios, pudo ver a través de las cristaleras cómo el personal sanitario acordonaba el edificio, un típico rascacielos de Hong Kong. «La calle había sido cortada y estaba llena de policías y de periodistas que pedían con carteles que los llamáramos», cuenta a EL CORREO. Poco después, tanto su hermano como Javier Boada, con el que viajaba, empezaron a sufrir los síntomas de una gripe. «Tenían fiebre y se los llevaron al hospital, donde estuvieron 22 horas y dieron negativo en los tests del virus H1N1. Entonces los volvieron a traer al hotel».
Dos días después, la voz de J.I. suena resignada al otro lado de la línea. Sólo Boada ha querido hacer pública su identidad entre los ocho españoles que permanecen en cuarentena en el hotel. «Es para evitar que la gente se preocupe y que nos estén llamando todo el rato», explica J.I. Sólo se puede acceder a ellos a través del teléfono del hotel si se conoce el nombre y el apellido.
-¿Cuál es su situación actual?
-Pues está cambiando todo bastante rápido. Los dos primeros días, e incluso esta mañana (por ayer) había mucha tranquilidad y pocos se atrevían a salir de sus habitaciones, pero ahora creo que se va a desmadrar la situación. Hoy había un cliente en el 'lobby' sólo con la toalla en la cintura, sin mascarilla ni nada, animando a la gente a que pasemos de taparnos la boca y hagamos una fiesta. La gente está mucho más suelta, y han tapado las ventanas que daban a la calle. Pero sigue siendo una vida carcelaria de lujo, y a la tarde-noche todo está tranquilo otra vez.
-¿Disponen de todo lo que necesitan?
-Sí. El primer día nos dieron la comida habitación por habitación, sólo arroz con algún condimento y manzanas. Luego nos pidieron que la recogiéramos en el hall, que se ha convertido en el centro de operaciones logísticas, y ahora ya se puede pedir comida del exterior. Así que, además de la prensa, ahora en la puerta hay repartidores de pizza, hamburguesas, cafés, cervezas, etcétera. Han traído hasta un cargamento de ropa interior. A pesar de que no falta de nada, hay quien sale corriendo de la habitación y coge toda la comida que puede lo más rápido posible, como si realmente fuéramos a quedarnos sin víveres.
-Pero no parece que esté cundiendo el pánico.
-Para nada. Creo que hay cierto temor, lógico, porque es posible que los que no estemos contagiados cojamos aquí la gripe, pero la gente se está comportando de forma muy civilizada. Muchos todavía no salen de sus habitaciones, como dos chicas indonesias que están en la habitación de enfrente y a quienes todavía no había visto, y el resto nos ponemos la mascarilla y nos reunimos en habitaciones para charlar. Éste es un hotel que no tiene ni restaurante, ni gimnasio, ni nada, así que hay poco que hacer, aunque yo continúo trabajando y hago ejercicio subiendo y bajando por las escaleras de emergencia. Eso sí, hay cierto cabreo porque muchos creemos que el Gobierno tiene miedo por lo que sucedió con el SARS y está exagerando, y que se podría haber evitado que algunos de nosotros estemos aquí encerrados. Un hombre coreano se enfureció durante la reunión informativa del primer día, y creo que tiene razón.
-¿Qué quiere decir?
-Que podrían haberme impedido registrarme en el hotel, porque cuando llegué el joven mexicano ya estaba en el hospital. Y que ese chico ha pasado también por el aeropuerto y no lo han cerrado por eso. Además, ¿por qué nos tienen que mantener aquí si hemos dado negativo en los tests?
Tranquilidad y hastío
-¿Cuál es la rutina sanitaria que se sigue?
-Nos toman la temperatura una vez al día, y nos informan de cómo se van a distribuir la comida y otros objetos por medio de circulares. También nos han dado jabón para lavar la ropa, porque no hay servicio de habitaciones. En el edificio ha entrado mucha gente. Están los policías, que visten de blanco y llevan unas máscaras rígidas, el personal sanitario, que va de verde, y los que se encargan de la intendencia. Esto se ha convertido en un espectáculo impresionante. A Javier Boada le están abrasando los periodistas y le he tenido que dar un analgésico para el dolor de cabeza.
-¿Cómo está el resto de españoles encerrados?
-Estamos todos bien. Creo que también se llevaron a la chica de Barcelona al hospital, y el otro vasco vive en Singapur y estaba pasando el fin de semana aquí; como no tiene ordenador portátil se conecta en los dos terminales que hay a la entrada, y que están siempre ocupados. La tónica general es de tranquilidad y un poco de hastío.
-La cuarentena está suponiendo un importante trastorno para los que se encuentran ahí. ¿Qué ayuda les van a dar para rehacer sus planes?
-No estamos seguros. De momento, nos han asegurado que vendrá un grupo de agentes de viajes para ayudarnos a cambiar los billetes de avión, pero nada más. Es un importante contratiempo para el negocio, porque hay plazos que cumplir, y al departamento de producción no le importa que estemos en cuarentena. Por lo menos no nos van a cobrar el hotel desde el día de la cuarentena.
-¿Tiene esperanza de poder salir antes del viernes?
-Lo veo muy complicado, pero he hablado con el cónsul y me ha asegurado que en la reunión que tiene mañana (por hoy) con el resto de cónsules europeos van a presionar para que nos levanten la cuarentena antes.
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