Primero fue Pau Gasol. Le siguieron con distinta suerte Calderón, Garbajosa, Sergio Rodríguez o 'La Bomba' Navarro. El verano pasado sucumbieron el 'otro' Gasol, Marc, y Rudy Fernández. Y en unos meses se unirán Ricky Rubio y, tal vez, Víctor Claver. El goteo hacia la NBA no sólo continúa, se acrecienta. Los clubes lo asumen resignados. Simplemente, es imposible igualar las ofertas de la competición más poderosa del planeta. Pero la ACB observa el trasvase «con preocupación», al tiempo que las televisiones y medios especializados se llevan las manos a la cabeza.
¿Por qué? Se escapan los referentes, los jugadores llamados a enganchar a las masas. «El público especializado, el que sigue los partidos fielmente, sabe que la ACB cuenta con los mejores jugadores de Europa, pero el gran público necesita de modelos nacionales y, a poder ser jóvenes, con los que identificarse», razona Paco Torres, director de la revista 'Gigantes'. El ejemplo perfecto, Ricky Rubio. Sin una imagen que retener en la memoria la afición se escapa y más si se tiene en cuenta la competencia de otros deportes o espectáculos cuyos iconos pueden hallarse en cualquier valla publicitaria, paquete de golosinas o anuncio en la televisión.
Identificación. Ésa es la clave para un futuro más próspero. El negocio de la ACB -a pesar de la crisis, galopante en el caso de algunos clubes- marcha viento en popa. La media de ocupación de los pabellones dobla la de cualquier otra liga del Viejo Continente, nada menos que el 88%. Las visitas a la 'web' oficial son espectaculares.
Sin trascendencia
Sin embargo, fuera del circuito liguero pocos son los nombres que trascienden. Felipe Reyes, Juan Carlos Navarro, Raúl López y pare usted de contar. De hecho, estos jugadores -más el jovencísimo base verdinegro- son los principales reclamos publicitarios del torneo. El resto, ni fu ni fa. Ni siqueira Splitter, más allá del ámbito alavés. Todo un triple campeón de la Euroliga como el 'culé' David Andersen pasa desapercibido para el gran público. Por contra, el 'angelino' Pau Gasol, quien cruzó el 'charco' hace casi una década, aparece hasta en la sopa. Uno vende, los otros no.
Basta con repasar las audiencias del partido de la semana. Rara vez superan el millón de espectadores. «El año pasado, con Rudy y Ricky, el Joventut era el segundo equipo en audiencias, sólo mejorado por el Real Madrid», apuntan desde el departamento de deportes de Televisión Española.
«Esta temporada ya han bajado al tercer puesto y la próxima, sin Rubio, desaparecerán del podio», vaticinan. Salvo los dos clubes hermanados al fútbol, el empuje mediático del resto «brilla por su ausencia», dicen en el ente público.
Mercado localista
La situación mejora sobremanera en los mercados más localistas. «En el ámbito autonómico se sigue mucho a los equipos, y más aquí, que ya hay una tradición baloncestística, aunque ahora hemos notado un bajón con el inicio de la Fórmula 1 y de las motos», puntualizan fuentes de ETB. Sin embargo, la Forta reconoce que, salvo el canal vasco y Telemadrid, «el producto no está funcionando en el resto de operadores».
¿Qué hacer entonces? ¿Convencer de alguna manera a esas estrellas o generar nuevos ídolos? «No vemos al TAU pagando tres millones de euros para impedir que Ricky vaya a la NBA, así que sólo queda seguir trabajando para sacar nuevos valores», sostienen en la sede de la ACB, situada en la calle Manuel Iradier de Barcelona. «Carecemos del 'merchandising' de la NBA o de la infraestructura de sus pabellones y cámaras, pero todo se andará», asumen. Las tres mejores jugadas del día del torneo estadounidense se pasan en cualquier telediario del planeta con una nitidez y una calidad de imagen inigualable. Las de la ACB en cambio...
Atentos al futuro
Mientras se subsana este déficit tecnológico, el departamento publicitario de la Liga o las revistas especializadas siempre andan atentos a las categorías inferiores. «El Joventut, por ejemplo, cuenta con un par de chavales que en un par de años dará mucho que hablar», avisa un portavoz de la ACB. «Vendemos más cuando en la portada sale un chico español pero, sobre todo, si sale la selección», argumenta Paco Torres. «Quizá sólo se deba a que es el equipo de todos».