Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Más Actualidad

02.05.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
El fin de una hegemonía histórica
JESÚS FERRERO
E l 21 de noviembre de 1933, dos días después de las elecciones generales, el diario 'El Liberal' de Bilbao publicó este titular: 'Los nacionalistas ganan la elección y pierden el Estatuto vasco'; considerando que la gran victoria electoral del PNV (doce diputados) no le serviría para aprobar el Estatuto en las nuevas Cortes de centro-derecha. El vaticinio del periódico de Indalecio Prieto se cumplió, pues el Estatuto vasco no fue aprobado hasta 1936 en las Cortes del Frente Popular.
Parafraseando dicho titular, cabe afirmar que el PNV ha ganado las elecciones autonómicas del pasado 1 de marzo, pero, al no contar con la mayoría parlamentaria, va a perder el Gobierno vasco por vez primera en la historia: no sólo en la etapa actual desde las elecciones autonómicas de 1980, sino desde el primer Gobierno vasco en la Guerra Civil, fruto de la alianza entre el Frente Popular y el PNV, que convirtió a José Antonio Aguirre en el primer lehendakari (1936-1960). Hasta ahora todos sus sucesores fueron dirigentes del PNV: Jesús María Leizaola (1960-1979), Carlos Garaikoetxea (1980-1985), José Antonio Ardanza (1985-1999) y Juan José Ibarretxe (1999-2009). La única excepción fue el socialista Ramón Rubial, quien en 1978-1979 presidió el Consejo General Vasco, Gobierno preautonómico de concentración; pero el PNV nunca lo ha reconocido como lehendakari. Ahora no va a suceder lo mismo con Patxi López, una vez que sea investido lehendakari con el apoyo del Partido Popular en el Parlamento vasco y prometa su cargo ante el árbol de Gernika, continuando la tradición iniciada por Aguirre, aunque suprima su frase inicial, «Ante Dios humillado», inusual en la actual sociedad secularizada.
Por tanto, la inminente formación del primer Gobierno socialista vasco constituye un hito histórico en la Euskadi contemporánea, pues supone el final del ciclo soberanista iniciado en 1998 con el Pacto de Estella, de 29 años de gabinetes presididos por el PNV y de la hegemonía de este partido en todos los gobiernos vascos que se han sucedido desde la Guerra Civil hasta la actualidad, incluidos los del exilio durante 42 años.
A lo largo de los siete últimos decenios, la historia del Gobierno vasco se ha caracterizado por dos rasgos en apariencia contradictorios: el pactismo y el hegemonismo; es decir, casi siempre han sido ejecutivos de coalición (salvo los gobiernos monocolores de 1980 a 1987) y el PNV siempre ha tenido la hegemonía en ellos por su control de la Presidencia y de las principales consejerías. Ambos rasgos proceden del primer Gobierno vasco, de coalición PNV-Frente Popular. Entonces las izquierdas, que asumieron el poder en Guipúzcoa y Vizcaya en el verano de 1936, cedieron la hegemonía al PNV para que se involucrase mucho más en el conflicto bélico. Dicha hegemonía se manifestó en la acumulación de poder en manos del carismático Aguirre, lehendakari y consejero de Defensa, que lo convirtió en un Gobierno presidencialista, y de los otros tres consejeros del PNV, que regían los departamentos de Gobernación, Hacienda, y Justicia y Cultura. Aun contando con siete consejerías, los cinco partidos del Frente Popular de Euskadi tuvieron mucho menos poder político que el PNV, que controló el Estado vasco que de hecho existió en Vizcaya durante nueve meses en 1936-1937.
La neta hegemonía del PNV continuó en el dilatado exilio durante la dictadura de Franco con los gobiernos de Aguirre y de Leizaola, que fueron coaliciones de las mismas fuerzas de 1936, salvo el PC de Euskadi, presente sólo en 1946-1948. Los pactos no impidieron que el PNV patrimonializase el Gobierno vasco, hasta el punto de que Aguirre afirmó ya en 1939 que «el Gobierno y el Partido (...) son dos cosas inseparables». El PSOE, ANV y los partidos republicanos fueron actores muy secundarios en el escenario gubernamental, como reconoció el consejero Gonzalo Nárdiz en 1946: El PNV «lo absorbe todo» y los socialistas «hacen el papel de comparsa, como lo hacemos todos en el Gobierno vasco». Así, su vicepresidencia siempre fue desempeñada por un dirigente del PNV y nunca por un socialista durante el exilio.
En la Comunidad Autónoma Vasca, tras los primeros siete años de gabinetes del PNV, la escisión de Eusko Alkartasuna le obligó a gobernar en coalición desde 1987. Pero eso no implicó que el PNV perdiese la hegemonía en el seno del Gobierno vasco, ni siquiera cuando tuvo dos parlamentarios menos que el PSE en la legislatura de 1986-1990, porque, siguiendo el modelo de la Guerra Civil, el PNV ha asumido siempre la Presidencia y los departamentos de Interior, Hacienda y Cultura, que suponen el control de la Ertzaintza, la política fiscal y EiTB, esto es, los principales instrumentos del poder político, económico y mediático. Así pues, de las carteras que ostentó durante la guerra, el PNV tan sólo cedió a sus aliados una parte de la Consejería de Justicia y Cultura: en los dos últimos decenios, Justicia y Educación han sido departamentos regidos primero por el PSE y después por EA.
Históricamente, la hegemonía del PNV le permitió patrimonializar el Gobierno vasco, al cual transfirió sus propios símbolos, creados por su fundador, Sabino Arana: el nombre 'Euzkadi', la ikurriña y el himno. Esto contribuyó a la constante identificación entre el Gobierno vasco y el PNV, a pesar de que desde 1936 tan sólo ha gobernado en solitario siete años, porque nunca ha alcanzado la mayoría absoluta en el Parlamento de Vitoria. Además, la hegemonía del PNV se ha reflejado en su capacidad de fagocitar a sus aliados, convertidos en meras comparsas en el Gobierno: tal fue el caso de los partidos republicanos en el exilio, que desaparecieron en la Transición, y también ha sido el caso de EA y Ezker Batua, que han quedado reducidos a fuerzas testimoniales en el Parlamento recién elegido. El socio más relevante del PNV ha sido el Partido Socialista, con el que compartió el Gobierno vasco durante más de medio siglo (1936-1979 y 1987-1998), pero que siempre desempeñó un papel secundario: lo máximo que logró el PSE fue una vicepresidencia en los gobiernos de Ardanza.
Probablemente, otra vicepresidencia sería lo máximo que habría conseguido ahora de haber aceptado el pacto que le propuso el PNV, tras su victoria pírrica en las últimas elecciones, con la finalidad de mantener su hegemonía con Ibarretxe de lehendakari. Pero el PSE no ha querido ser de nuevo el segundón del PNV y ha preferido pactar con el PP para terminar con la década de Ibarretxe, que marginó a ambos partidos constitucionalistas. Los sucesivos planes soberanistas de Ibarretxe han fracasado y han ocasionado la pérdida de la centralidad tradicional del PNV en el sistema vasco de partidos. Esto le ha llevado a perder el poder político que ha ostentado desde 1980 y cuyo origen se remonta a 1936.
El próximo Gobierno socialista de Patxi López supone la primera alternancia política en la Euskadi autónoma y acaba con la hegemonía histórica del PNV. La alternancia gubernamental es consustancial a la democracia y se produce con frecuencia en los países democráticos. El cambio en el Gobierno de Vitoria es fruto del pluralismo de la sociedad vasca y viene a consolidar el Estatuto de Gernika, que va a cumplir el trigésimo aniversario de su aprobación en referéndum por el pueblo vasco.
«La inminente formación del primer Gobierno socialista vasco -dice el autor- constituye un hito histórico en la Euskadi contemporánea, pues supone el final del ciclo soberanista iniciado en 1998 con el Pacto de Estella, de 29 años de gabinetes presididos por el PNV y de la hegemonía de este partido en todos los gobiernos vascos que se han sucedido desde la Guerra Civil hasta la actualidad, incluidos los del exilio durante 42 años»
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS