Un operario de 46 años, identificado como C.L.A., es la última víctima del trabajo en Vizcaya en una semana negra, pese a coincidir hoy con la festividad del Primero de mayo y el pasado martes con el día internacional de la Salud Laboral. C.L.A. se encuentra ingresado en el hospital de Cruces con quemaduras en el 30% del cuerpo, localizadas en la espalda, al sufrir una descarga eléctrica cuando pintaba una torreta de alta tensión en una empresa radicada en el barrio bilbaíno de Castrejana.
Sucedió a las nueve y cinco de la mañana en Hormigones Basurto, en la calle Lezeaga. El trabajador se había encaramado al poste para darle una mano de pintura cuando le afectó lo que se conoce en la profesión como 'el arco'. «No es necesario tocar ningún cable para electrocutarse, hay que dejar al menos un metro de distancia porque las torres de alta tensión tienen 3.000 voltios de potencia», explica Kepa González, responsable de Salud Laboral de la Federación de Industria de CC OO Euskadi.
Eso fue lo que le pasó a C.L.A. Recibió una descarga pese a no estar en contacto con la corriente, que le hizo caer del poste. Sufrió graves quemaduras y contusiones. El protocolo de alta tensión, según González, marca, además de la distancia mínima de seguridad, que el operario debe llevar un calzado y prendas aislantes, en caso de que no pueda cortarse el flujo eléctrico.
Mercado laboral precario
Una dotación de Bomberos rescató, en colaboración con la Policía Municipal de Bilbao, al operario, que quedó inmovilizado en una zona de difícil acceso, rodeada de matorrales. Una UVI móvil de Osakidetza le trasladó al hospital de Cruces, donde ayer permanecía, según confirmaron fuentes de Hormigones Basurto, planta en la que trabajan unas diez personas.
C.L.A. suma el tercer trabajador herido de gravedad en menos de cuatro días en Vizcaya, una semana de luto por la muerte de un soldador, Antonio González, que sufrió graves quemaduras en una explosión cuando reparaba un reactor en una petroquímica de Gajano, en Santander. El lunes otro soldador quedó herido muy grave al aplastarle las piernas una pieza de tres toneladas en una empresa de Zaratamo. Al día siguiente, martes, un empleado de la Babcock sufrió el aplastamiento de tres dedos de una mano.
El sindicato ELA atribuye esta trágica secuencia al «actual mercado de trabajo precario, basado en la temporalidad y la subcontratación». La central señala tres factores para explicar la elevada siniestralidad, que sólo en Vizcaya ha costado la vida a once trabajadores: «la precariedad, la dejación de la administración y el incumplimiento de la normativa por parte de las empresas».
En opinión de Comisiones Obreras los accidentes sólo representan «la punta del iceberg de lo que pasa», y son «perfectamente evitables, no requiere de grandes inversiones», advierte Kepa González, de Salud Laboral.