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Vizcaya

VIZCAYA

30.04.09 -

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E l martes supimos que Afer, el grupo empresarial de Jabyer Fernández, tenía paradas las obras del frontón de Miribilla. Ayer miércoles nos enteramos de que la Diputación quería rescindir sus contratos con Afer. Hoy jueves, la noticia es que algunos de los consejeros del emporio echan a faltar más de sesenta millones de euros. Es probable que no exista mucha gente en la provincia que haya tenido una semana tan mala como la del constructor Fernández. Si yo fuese él, creo que me consolaría pensando que al menos mañana es festivo y quizá no pase nada.
No se conocen por aquí muchas historias tan fulgurantes como la suya. En pocos años, este hombre nacido en Santurtzi pasó de una zanja de obra a los palcos, los despachos y los reservados donde el dinero y el poder se reparten como si fuesen trozos de un humeante pastel dorado. Como suelen hacer los ambiciosos, él mismo perfeccionó su leyenda: el empresario hecho a sí mismo, el rebelde creador de riqueza, el triunfador que no olvida sus orígenes humildes.
Ahora vienen mal dadas para Jabyer, el hombre que se mejoró el nombre para ser distinto y que quizá termine como tantos otros de su agresiva estirpe. La suya puede acabar siendo la clásica historia de ascenso y decadencia, sólo que comprimida al ritmo que exigen los tiempos del titanio y la alta velocidad. Si el guión sigue los patrones clásicos, ahora llega el momento de que quienes le apoyaron y le sonrieron y le adularon no le cojan el teléfono. Ni siquiera responderán sus cartas.
Veremos cómo termina este culebrón de ladrillo y arrogancia. En cualquier caso, Fernández no morirá sin atacar. Desde ayer, su dedo señala a una única persona: José Luis Bilbao. El empresario afirma que el diputado general de Vizcaya quiere acabar con él y con sus empresas. Un asunto personal. Algo así como una venganza por el desencuentro en la cesión de los terrenos donde debía construirse la famosa fábrica de casas modulares de Alonsotegi. Jabyer Fernández habla de amenazas y manipulación de datos. Dan ganas de ir a por palomitas porque la película es de intriga, muy sangrienta, y acaba de empezar.
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