Ya lo solía decir el propio Salvador Dalí: «El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos». El tiempo se empeña en darle la razón. Él mismo debió cumplir bien con esa complicada tarea, porque dos décadas después de su muerte sus extravagantes obras todavía seducen a los coleccionistas. Para muestra, un botón; el célebre artista de Figueras ha vuelto arrasar en una subasta, esta vez junto a dos de los pintores modernos más transgresores de la historia -Joan Miró y Pablo Picasso-. Ocurrió anteayer en Nueva York. De las 206 creaciones contemporáneas de toda índole ofrecidas por Christie's, 71 pertenecían a alguno de los tres autores ibéricos y sumaron 684.576 euros de los cerca de 2,3 millones recaudados en la puja.
El listón de la cita estaba muy alto. Grandes firmas de la talla de Warhol, Kandinsky o Hopper contaban con representación en una subasta formada íntegramente por «una selección de lienzos y grabados de artistas del siglo XIX y XX», en palabras de la organización.
¿Crisis, quién dijo crisis? Casi todas las obras del catálogo con sello español superaron ampliamente el precio de salida cuando sonaba el martillo en la Rockefeller Plaza, sobre todo en el caso de Miró. Un conjunto de litografías en color y blanco y negro del genio del surrealismo infantil alcanzaron los 40.000 dólares -30.036 euros-, una cantidad situada muy por encima de la estimación de entre 18.000 y 25.000 dólares en la que oscilaba su valor.
Los cuadros más valorados del trío español tuvieron la firma de Picasso. Un estrafalario retrato de su esposa, Jacqueline Roque, dibujado en 1959 se vendió por 80.500 dólares -60.408 euros- cuando estaba tasado en 70.000. Un lienzo del autor malagueño titulado 'Fauna y cabra' siguió el mismo camino en un evento donde se reunieron más de cuarenta piezas del genrio del cubismo, sobre todo cerámicas con un valor medio de 3.000 euros. Lejos de retraerse, últimamente su reconocido tirón parece ir 'in crescendo'.
La sorpresa de Hopper
Todos señalaban a Andy Warhol, el icono del art-pop, como más que probable triunfador de la subasta de la mano de varias reproducciones de Marylin Monroe o una de sus populares ilustraciones de la lata de sopas Campbell, pero fue un peculiar grabado de Edward Hopper -'Casa junto al río'- el que dio la campanada al venderse por 87.438 euros. También sorprendió la alta estima que los compradores dieron a los guiños a la mitología de Miró, como el 'Gargantua'. Sí, el mismo que cada verano suele 'comerse' a los niños en la Aste Nagusia bilbaína, cuya versión del artista catalán estuvo muy codiciada.