Un operario de Renfe encontró un cadáver a las dos y media de la madrugada de ayer sobre las vías del tren, en la zona de comunicaciones, y la compañía avisó a la Ertzaintza. Después se supo que se trataba de un joven francés de 24 años que había caído desde una ventana cuando huía tras robar en una agencia de modelos situada en la calle San Francisco de Bilbao. De hecho, la alarma del establecimiento había saltado a la una menos diez de la madrugada y una patrulla de la Ertzaintza se había acercado hasta el lugar sin observar nada sospechoso.
Los investigadores creen que el ladrón debió de esconderse en una oficina de la escuela de moda después de que la alarma con sensores de movimiento detectara su presencia. Después, el aparato de seguridad fue arrancado. El intruso había forzado el cierre de seguridad de uno de los ventanales traseros, que dan a la calle Particular Norte de Bilbao, hacia la estación de Abando.
Una vez dentro, se apoderó de una cámara de vídeo nueva y de dos teléfonos móviles, además de algunos otros objetos, que guardó en una bolsa, según indicaron fuentes cercanas al caso. Después, escapó por una ventana metálica, pero algo debió de ocurrirle para que terminara cayendo desde una altura de unos ocho metros de altura hasta las vías, donde murió a causa del fuerte impacto.
Junto al cuerpo, los ertzainas recuperaron la bolsa con los artículos sustraídos. Agentes de la Policía Científica descubrieron varias huellas dactilares en los bordes de la ventana por la que había entrado y restos de barro de los zapatos, por lo que bajaran la hipótesis de que el fallecido entrara solo a robar.
Cuando, avisada por la Ertzaintza, llegó al lugar del suceso una de las responsables de la agencia, eran alrededor de las cuatro de la madrugada. La comitiva judicial estaba a punto de ordenar el levantamiento del cadáver, que fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de la Audiencia vizcaína, donde se practicó la autopsia.
Cámaras instaladas
La agencia de modelos y de organización y producción de eventos Biem, que lleva dos años funcionando en el número 40 de la calle San Francisco, ya fue objeto de otro robo la madrugada del pasado 8 de marzo. Entonces, los asaltantes se llevaron tres ordenadores portátiles, una videocámara profesional, una cámara de fotos y dinero de la caja. Además, provocaron importantes destrozos en las instalaciones. A raíz de aquel robo, los responsables de la agencia, que mantienen su apuesta de ubicar el negocio en la calle San Francisco, cambiaron las persianas por otras con mayor refuerzo, y ahora se plantean instalar también verjas en la parte trasera.
Las empleadas -trabajan seis personas y cuentan con una amplia cartera de azafatas, figurantes y alumnas de modelaje para pasarela- creen que el hecho de haber sufrido dos robos en tan poco tiempo está relacionado con el inminente encendido de las 19 cámaras de vídeovigilancia que ya están instaladas en la calle San Francisco. «Parece que están nerviosos porque las van a enchufar enseguida, ya están colocadas y probadas, y quieren aprovechar los últimos momentos», comentaba ayer una de las trabajadoras.