Cuenta Josu Erkoreka en su prolífico blog (www.josuerkoreka.com) que la primera vez que el PNV coincidió en una votación en el Congreso con el PP durante la pasada legislatura «una relevante personalidad» del Grupo Socialista le afeó que fuesen a votar con «esos fascistas». El portavoz del PNV en el Congreso, convertido desde el 1-M en uno de los más inmisericordes azotes del Gobierno del PSOE, utiliza este argumento para tratar de explicar la recién estrenada estrategia de beligerancia extrema de su grupo contra Zapatero y la supuesta «pinza» -así llega a denominarla un veterano diputado del PSOE- que habrían formado peneuvistas y populares y que el presidente calificó en uno de sus ya habituales duelos dialécticos con Erkoreka de «medio idilio». Según el diputado jeltzale, no es que el PNV haya imprimido un brusco viraje a su estrategia parlamentaria en Madrid sino que el PSOE, al pactar con el PP para propiciar el cambio en Euskadi, se ha quedado sin argumentos para recabar su apoyo invocando la demonización del partido de Rajoy.
Erkoreka asegura que ningún socialista le ha pedido su apoyo para sacar adelante iniciativa parlamentaria alguna desde el 1-M. Fuentes socialistas consultadas lo confirman: «Ya ni les llamamos». Según el primero, el PSOE ya no toca a su puerta porque le es imposible apelar a razonamientos anti-PP sin caer en flagrante contradicción. Los socialistas creen en cambio que el PNV ha recibido órdenes directas de Sabin Etxea de cortocircuitar de forma sistemática cualquier colaboración y, por lo tanto, han asumido que siempre obtendrán un 'no' por respuesta, salvo en los casos en que una inmensa mayoría de la Cámara transaccione alguna iniciativa o en las contadas ocasiones en las que el PNV vota a favor en asuntos directamente relacionados con el bolsillo de los ciudadanos.
Al margen de eso, el PNV se ha resituado en el Congreso al calor de la estrategia que el primer partido de la oposición está desplegando para desgastar al presidente del Gobierno. Conscientes de que Zapatero ha perdido el apoyo estable de todos los grupos minoritarios -acabó mal con sus socios de izquierdas en la primera legislatura, la polémica con la financiación autonómica le granjeó el recelo de CiU y el advenimiento de López a Ajuria Enea ha convertido al PNV en el más frontal de sus oponentes-, el Grupo Popular ha decidido aprovechar las posibilidades que le brinda esa mayoría alternativa con los 'pequeños' para practicar el acoso y derribo a Zapatero a costa de hacerle pasar constantes apuros para no perder votaciones. Y el PNV, que llegó a comparar al PSOE con una «orden mendicante» por sus dificultades para encontrar aliados puntuales, se ha sumado a esa operación, que podría tener su colofón en una eventual moción de censura a medio plazo que aunque no se descarta en público, en privado se reconoce difícil de asumir: al ser constructiva, exigiría al PNV votar directamente a Rajoy.
En el presente período de sesiones, que coincide con la etapa post 1-M y con las aceradas críticas del PNV a los socialistas vascos por consumar el desalojo de los nacionalistas del poder precisamente con el respaldo del PP, los peneuvistas se han sumado a iniciativas apoyadas en Pleno por los populares directamente en contra del Gobierno al menos en cinco ocasiones, en otra versión de la «geografía variable» que ellos acusan al PSOE de practicar. No obstante, ese acercamiento no ha surtido los efectos buscados por Rajoy -el ansiado titular de la derrota parlamentaria de Zapatero- porque el PSOE ha logrado 'in extremis' el respaldo de otros grupos para evitarlo o le ha salvado la suerte, como cuando CiU, PP, PNV, UPN, Rosa Díez y los nacionalistas canarios votaron en contra de la ministra Chacón por su gestión de la retirada de las tropas de Kosovo. La ausencia de cinco diputados del PP y la movilización de todos los efectivos del PSOE, incluidos los ex ministros recién despojados de sus carteras, evitaron la debacle.
El PNV coadyuvó en ese caso a la presión a Zapatero y lo ha hecho también, si se repasan los diarios de sesiones, en mociones y proposiciones -algunas originales del PP; otras de los nacionalistas catalanes- relativas al aumento del paro, a la necesidad de incrementar las ayudas al sector de la automoción, de crear una oficina de control presupuestario en la Cámara o indemnizar a ex propietarios españoles que perdieron sus bienes tras la independencia de Guinea Ecuatorial. También han coincidido en el rechazo a la convalidación de un decreto de medidas para el fomento del empleo o en la petición de la comparecencia urgente en comisión del ministro de Trabajo para que dé explicaciones sobre cómo afrontar la caída en las cotizaciones a la Seguridad Social. En un número similar de ocasiones los jeltzales han respaldado iniciativas del PP pero no se han visualizado las estrecheces parlamentarias del Gobierno porque el PSOE ha pasado por el aro y se ha unido a la mayoría para evitar una derrota de otro modo ineludible. Eso explica las cifras oficiales que anoche mismo incluyó Erkoreka en su blog para negar el supuesto «idilio», que, dice, «provoca risa». Contando todas las votaciones en Pleno desde el 1-M -29-, el PNV ha coincidido en 20 con el PP y en 17 con el PSOE: de las 29 en 15 han coincidido los tres: muchas de ellas por el recurso del PSOE de sumarse a la mayoría para no quedar en evidencia.
«Con cariño»
La explicación de esta dinámica parlamentaria difiere radicalmente según quién la dé. La argumentación del PNV se refleja en una conversación que, más o menos literal, puede ser habitual en los pasillos del Congreso: la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría le pide a Erkoreka que le «mire los temas con cariño» y el peneuvista le responde: «Si me presentas cosas decentes, sí». Los jeltzales creen que el PP ha abandonado su estrategia de oposición bipolarizada y «férrea de derechas» para emprender otro camino «más inteligente» que pasa por presentar «cosas que a nosotros nos gustan». «Han pulido mucho sus iniciativas» sostienen fuentes del grupo parlamentario, que recalcan que en ningún Pleno se ha coincidido en todas las votaciones para negar carácter sistemático a la estrategia. El PNV, insisten, atiende al «contenido» de las propuestas y las encuentra ahora «más asumibles».
Los socialistas sostienen una versión muy diferente, aun reconociendo que ésa es la estrategia del PP, con quien, por cierto, también han coincido en ocasiones, frente a todos los nacionalistas de la Cámara, en asuntos que afectan a las competencias autonómicas y que empiezan a conocerse como 'pactos a la vasca'. En todo caso, el PSOE ve al PNV «entregado» al PP -apuntan coincidencias también en Junta de Portavoces y desplantes repentinos en asuntos ya muy trabajados en comisión- y tienen claros los motivos. «Quieren que el Gobierno Zapatero dure poco». Fuentes del PSOE creen que el PNV pone su granito de arena para forzar un adelanto electoral y hacer coincidir después la investidura del próximo presidente del Gobierno con el «derrocamiento» de López en Euskadi. Estos medios, convencidos de que el PNV «quiere demostrarnos que esto nos va a salir muy caro», no descartan incluso que los jeltzales pudieran poner como precio de un posible apoyo a Rajoy que el PP dejase caer al lehendakari López en Euskadi.