-¿Se siente ahora más querido fuera que dentro de su partido?
-La gente que te aprecia de verdad no está sometida a coyunturas políticas. Las personas con las que más confianza tengo son mi cuadrilla de amigos de toda la vida y ahí, en cuestiones políticas, cada uno somos de un padre y de una madre.
-Por alguna extraña razón, y aunque ahora ocupa un cargo relevante en una gran compañía, son muchos los que buscan en usted al político. ¿Volverá algún día a este territorio?
-Uno no es capaz de saber con exactitud lo que va a pasar dentro de quince años, pero ya que tengo que responder hoy, le tengo que decir que mi decisión fue muy meditada. Mi vida inició otros derroteros a finales de 2007 y en la vida, cuando cierras una puerta, se abren otras completamente distintas. Creo que en mi vida está definitivamente cerrada la puerta de la política.
-¿Qué opinión le merecen las manifestaciones de algunos de sus antiguos compañeros que le dibujaban hace tan sólo unas semanas como 'la solución' del PNV para asumir el liderazgo de un Gobierno?
-Les agradezco mucho esas muestras de confianza en mi persona, pero creo que todavía no se han dado cuenta del todo de que he cambiado de rumbo. Nunca es bueno mirar para atrás y, además, este país no necesita 'mesías'. Las soluciones no vienen de arriba, decía una canción que yo cantaba en euskera cuando era niño.
Su nuevo rumbo
-¿Tuvo muchas ofertas de trabajo cuando dejó la política?
-Afortunadamente tuve unas cuantas.
-Además de Repsol, ¿le ofrecieron algo en Iberdrola?
-No voy a hablar de empresas concretas.
-Ya aclaró aquel rumor que le colocaba como vicelehendakari en el Gobierno de Patxi López. ¿Le han ofrecido participar en algún consejo asesor?
-La verdad es que no. Ahora bien, si el Gobierno, como cualquier otra institución, me pide mi opinión, creo que como dirigente empresarial y como cualquier otro empresario estoy obligado a darla.
-¿Le han consultado sobre algún candidato a consejero?
-Tampoco.
-¿Cree que la brecha que se ha abierto entre el PNV y el PSE es tan profunda como parece?
-El presidente de Petronor no opina de esas cosas...
-Aparentemente, el PSE ha encontrado unas dificultades enormes para cumplir su compromiso de incorporar independientes al nuevo Gobierno.
-La actividad política tiene un mérito enorme y es verdad que cada vez cuesta más que haya personas con valía y vocación de servicio público, que accedan a ocupar este papel. Las compensaciones no son muchas, por eso tengo un enorme respeto por todas las personas que están en estos momentos en política.
-En los últimos días ha sido más evidente. Ya es palpable que asumir una responsabilidad en el Ejecutivo del PSE te coloca en la diana de ETA. Incluso, que algunas personas rechazan el cargo de consejero por esa amenaza.
-La verdad es que me conmociona que aceptar un cargo en el Gobierno suponga una amenaza de muerte, y debería conmocionar a toda la sociedad. Es insufrible una amenaza generalizada como la que ha lanzado ETA contra la principal institución de este país. Cuando leí el comunicado del pasado fin de semana, en el que declaraba objetivo prioritario al nuevo Gobierno, me estremecí. Además de las razones de índole social, de la escasa retribución en comparación con la empresa privada, tener que decirle a tu familia que pasas a estar amenazado por entrar en un Gobierno... Debería conmocionarnos a todos.
Cuestión de matices
-Hay un problema añadido. Pertenecer a un Gobierno nacionalista no plantea ese tipo de problemas, salvo excepciones que son conocidas. Hacerlo en un Ejecutivo no nacionalista, sí.
-Hay matices, claro, pero no crea que pertenecer a un Gobierno nacionalista está exento de amenazas. Efectivamente, ahí están los problemas de los consejeros de Interior, los de Juan Mari Atutxa. Incluso, le reconoceré que yo me enteré que formaba parte de la lista de un comando de ETA cuando llevaba dos años en el Departamento de Industria.
-¿La presión de ETA puede hacer que nazca un Gobierno, digamos que no de los mejores, sino sólo de los 'posibles'?
-Yo estoy convencido de que los partidos políticos tienen resortes para superar estos retos y espero que sea así. Pero sí es verdad que hay que reconocer que ayudar, no ayuda.
-¿Cree que esas dificultades del PSE para conformar su Gobierno pueden ser celebradas en otras formaciones políticas?
-Creo más en la altura de miras de los responsables políticos de este país.