Entre la tormenta económica y el mal tiempo meteorológico, los comercios bilbaínos siguen hundidos en el desánimo a cuenta de los «desastrosos» niveles de facturación. Tras cerrar el periodo navideño con pobres resultados pese a impulsar la campaña de descuentos más espectacular llevada a cabo en la historia de la villa, los empresarios confiaban en enderezar el rumbo y mejorar las ventas en el primer trimestre del presente ejercicio, clave para asentar la temporada. Muchos establecimientos, sin embargo, bajaron los brazos tras rematar las rebajas de enero. La crisis se llevó por delante toda clase de tiendas.
Negocios lujosos -como Ermenegildo Zegna, Loewe Hombre y 'Q'- y dirigidos a una clientela juvenil y de un poder adquisitivo medio-alto, como Replay y Colcci, la firma que promociona la top model brasileña Gisele Bündchen. La quiebra también agotó el crédito de marcas tradicionales ligadas durante décadas a la vida de la ciudad, como Amaya, que echó el cierre tras 45 años en funcionamiento. En breve lo hará una de las zapaterías bilbaína más populares: Calzados Otazua.
Gran parte de los locales que siguen en pie se mostraron esperanzados en ir tomando el pulso a la crisis «a poco que la situación mejorase», tras pasar página a los meses de octubre y noviembre de 2008 como los «peores» de la historia. «Fueron mortales», remarca el portavoz de una gran cadena de la Gran Vía. No obstante, lejos de mejorar, las cosas han empeorado. Empresarios que prefieren mantenerse en el anonimato resumen la situación: «El negocio está duro, muy duro. Se hace muy poca caja y está cayendo muy fuerte para todos».
20% menos de facturación
Otros comerciantes ilustran con cifras la preocupante marcha de sus negocios. Calculan en torno a un 20% la caída de la actividad entre enero y abril con respecto al mismo periodo del año anterior, lo que ha llevado a renegociar a la baja los alquileres, con recortes de hasta un 15% en las lonjas que ocupan. Achacan el bajo consumo, en un periodo crucial para el sector textil por la celebración de bodas y comuniones, a la crisis y al mal tiempo. «Nos nos está ayudando nada. Al hacer frío, la gente, si antes compraba poco, ahora no gasta nada», lamentan.
A más de dos meses y medio para el inicio de las populares rebajas de verano, las grandes superficies han movido ficha y han comenzado a llenar sus escaparates con llamativas campañas especiales. Tiran de rebajas promocionales para incentivar el consumo y mantener el pulso. Las ofertas alcanzan incluso el 50% en firmas como Cortefiel. El gigante sueco H&M apuesta por la fórmula del '2x1' y Zara prepara una estrategia de gran calado aún no anunciada. Y las pequeñas tiendas, ¿qué?
Aunque de forma tímida, tampoco se han quedado esta vez de brazos cruzados. Son muchos los que abogan por hacer frente a las grandes cadenas «con sus mismas armas», aunque la sensación generalizada es que no se trata de la alternativa más adecuada. «La cosa anda muy floja, pero si acostumbramos a los clientes a las rebajas continuas, no sé qué va a pasar», argumenta Julio Alegría, dueño de Smith&Smith.
Menos, cuando las tiendas se encuentran en plena temporada de primavera. «En principio, no habría que hacer descuentos tan pronto -explica un conocido empresario de Indautxu-, pero hay que saber maniobrar y demostrar cintura para salir del paso. Si el mercado sigue como está y no da ninguna muestra de recuperación, algo tendremos que hacer», advierte.
Dicho y hecho. «Es muy difícil competir porque los márgenes comerciales son muy diferentes. Pero con estos descuentos ya en la calle vamos a vivir una 'guerra de precios' en la que a los negocios más pequeños les dejan sin alternativas: 'O me meto o cierro'», profetiza el dirigente de una de las agrupaciones más importantes de Bilbao.