«Nos jugamos mucho y si estamos en la calle nos harán caso», clamaba ayer Iñaki Vicente, presidente de la Federación Vasca de Asociaciones de Prejubilados y Pensionistas en la Plaza Moyua de Bilbao. Varios cientos de personas, la mayoría trabajadores afectados hace años por expedientes de prejubilación -«cuando el proceso de desindustrialización destruyó parte importante del tejido industrial vasco», como destacaba Emilio Ahedo, secretario de FEVAAS-, y viudas se concentraron frente a la sede de la Subdelegación del Gobierno en Vizcaya con el propósito de demandar un incremento de sus prestaciones.
La movilización de ayer -celebrada igualmente en San Sebastián y Vitoria- es la segunda que lleva a cabo este colectivo en el plazo de un mes. «El pasado 26 de abril nos concentramos también en las tres capitales y no hemos tenido ninguna respuesta de los políticos, Les hemos comunicado nuestra intención y enviado un pequeño resumen de lo que estamos haciendo, y nada», lamentaba Ahedo.
Las protestas persiguen mejorar las pensiones tanto de los prejubilados, como de los jubilados y viudas, a la vista «de la deplorable situación socio-económica en que nos encontramos», aseguran, «y cuyo final, además de imprevisible, será demoledor para el ya muy deteriorado poder adquisitivo de las personas mayores».
El lema de la pancarta que portaban -«A los 65 (con 35) el 100%. Representatividad. Viudedad: 70% Ya»- reflejaba a la perfección sus principales reivindicaciones. El colectivo lleva catorce años solicitando el cobro íntegro de la jubilación a los 65 años si se tienen 35 cotizados en el caso de jubilados anticipados forzosos; y el 70% de la base reguladora del cónyuge (ahora reciben el 52%) en el caso de las viudas.
El conflicto tiene su origen en una disposición de la ley general de la Seguridad Social que penalizaba hasta 2001 con un 8% la pensión por cada año, hasta cumplir los 65, la salida anticipada del mercado laboral. «Esta situación es de por vida. ¿Dónde está la prometida reparación del injusto trato del que somos víctimas?», se preguntaba Iñaki Vicente ante los congregados en la céntrica plaza.
Críticas a los políticos
El presidente de FEVAAS aseguraba que unas 20.000 familias vascas se encuentran en esta situación, «y que no tengamos ni voz ni voto en aquellos foros donde se toman importantes medidas económicas que tanto nos afectan es incomprensible». Vicente tuvo palabras muy duras para los sindicatos, «que no quieren hablar ni reunirse con nosotros», y los políticos, a los que acusaba de no «saber administrar la economía como una buena ama de casa» y de cobrar «sueldos y retiros astronómicos con sólo dos años de cotización».
Su calendario de movilizaciones finalizará el próximo día 20 de mayo con una manifestación que partirá de la plaza del Sagrado Corazón a las 11.30 horas. La marcha ha sido convocada por la Confederación Estatal de Prejubilados y Pensionistas (CEPYP).