Además de construirse mucho menos, el panorama inmobiliario vizcaíno ha arrojado un cambio sustancial. Los pisos nuevos vuelven a ser otra vez más caros que los de segunda mano, según confirmó ayer el gerente de Ascobi. Es algo que no sucedía desde hace dos años. El precio de las casas usadas se abarató un 4,6% en 2008, casi tres puntos más que las de estreno, cuyo recorte se limitó a un discreto 1,68%. Iñaki Urresti explicó que se está produciendo una «corrección» y que actualmente las viviendas más viejas tienen un precio un 12,5% inferior a las nuevas, cuando en 2007 costaban un 2% más.
El número de transacciones de compraventa realizadas en Vizcaya se desplomó el pasado ejercicio un 27,7%, al contabilizarse 9.607 operaciones frente a las 13.281 de 2007. El importante frenazo se movió en unos porcentajes similares a los experimentados en el conjunto de la comunidad autónoma, que sufrió un receso del 26,6%. El descenso afectó menos a las construcciones de estreno (-22,6%) que a las usadas (-31%).
La difícil coyuntura económica ha trasladado la preocupación no sólo a los constructores, sino a los particulares. La realidad es incuestionable: cada vez cuesta más vender un piso en el territorio vizcaíno. Más los viejos que los nuevos. Con un precio medio de 288.464 euros, los carteles de 'se vende' pueden llegar a permanecer colocados durante casi un año en las fachadas de estos inmuebles antes de pasar a otras manos. Iñaki Urresti anunció en su comparecencia de ayer que el tiempo medio para cerrar estas operaciones se triplicó a lo largo del último semestre del pasado año. Frente a los 156 días que se necesitaban en 2007, se ha pasado a los 334 de media actuales.
Más de 9 meses
Aunque algo más fácil, muchos constructores se las ven y desean para dar vía libre a sus promociones. En concreto, ahora mismo hay que esperar más de nueve meses (278 días) para asegurarse la venta de un piso nuevo frente a los poco más de cuatro meses que se necesitaban en 2007.
Casi la mitad -47%- de los ciudadanos que optó por el mercado de estreno se decantó por pisos de dos habitaciones, el 44% por los de tres, y el 8%, por los de una. Sólo un 1% de la población se puede permitir el lujo de vivir en hogares de cuatro o más habitaciones. Además de las dificultades de venta, Urresti aseguró que el sector tuvo que luchar el pasado ejercicio contra los altos costes. La mano de obra se encareció un 6,3% y las materias primas, subrayó, subieron un 5,7%.