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Vizcaya

Juicio por el homicidio de Etxebarri

Los peritos concluyen que el acusado, que clavó un cuchillo jamonero a la víctima, tiene las facultades mentales «mermadas» y necesitará «tratamiento de por vida»

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Piden 8 años de internamiento psiquiátrico para el joven que mató a su abuela
El abuelo de Jonathan, poco después de que el joven diese muerte a su mujer. / L. CALABOR
La Fiscalía y la defensa de Jonathan V., el joven que en diciembre de 2007 mató a su abuela clavándole por la espalda un cuchillo jamonero en su casa de Etxebarri, acordaron ayer solicitar para el acusado ocho años de internamiento psiquiátrico. Esta petición de pena modifica las pretensiones iniciales del ministerio público -17 años de prisión por un delito de asesinato con alevosía- y también las del abogado de Jonathan, que había planteado la libre absolución.
En la última jornada del juicio con tribunal de jurado, celebrada ayer en la Audiencia de Vizcaya, el fiscal optó por cambiar la pena -que desde el principio tuvo en cuenta los atenuantes de alteración psíquica y arrepentimiento espontáneo, así como el agravante de parentesco-, decisión a la que se adhirió la defensa. El cambio en ambas posturas se ha producido después de tres sesiones, que se cerraron ayer con el testimonio de psiquiatras que han tratado a Jonathan, de 23 años, en varias ocasiones.
En su dictamen, señalaron que sufre un leve retraso y un «trastorno generalizado del desarrollo», por lo que necesitará tratamiento psiquiátrico «de por vida», ya que tiene las facultades mentales «mermadas, aunque no anuladas». Así, según describieron los facultativos, el acusado es «muy inmaduro, influenciable y dócil». También afirmaron que «está muy enfermo», pero que es difícil concluir si era consciente de sus actos.
Según argumentaron los médicos, Jonathan ha convivido con sus trastornos desde niño y el hecho de que sus familiares no se percatasen de sus «deficiencias» sólo indica que «ha estado un poco desatendido». En este sentido, subrayaron que el joven ha tenido «un desarrollo vital complicado»: su madre le abandonó de niño, fue criado por los abuelos y tiene un «miedo desproporcionado a su padre».
«No quería marcharse»
Quizá por eso, pocas semanas antes del crimen, cuando ingresó en el hospital de Galdakao al 'destaparse' sus problemas mentales tras cometer un atraco en una sucursal bancaria de Basauri, dijo a los médicos que en el centro sanitario se encontraba «estupendo» y que «no quería marcharse». «Descubrió un mundo», relató el especialista que le atendió. Sin embargo, nada más salir, volvió a asaltar la misma entidad -de forma «chapucera», según la Ertzaintza-, seguramente para volver al hospital un tiempo. Tras el preceptivo análisis, recibió el alta, se le puso un tratamiento y se le derivó a un asistente social.
Pero el día de los hechos dejó de tomar la medicación -aunque no está claro que la falta de fármacos le descontrolara- y clavó a su abuela un cuchillo de 20 centímetros de hoja. Además, dejó una escalofriante nota pidiendo perdón por un «doble asesinato». Según barajaron los psiquiatras, el joven habría tenido intención de acabar también con la vida de su abuelo, que no se encontraba en casa en el momento del crimen. «Es en sí un acto de enfermedad que quisiera matar a las dos personas que eran su soporte vital», concluyeron los expertos. El jurado popular deliberará hoy para llegar a un veredicto sobre el caso.
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