Vive Vizcaya una situación contradictoria. Sus viviendas figuran entre las más caras de España -sólo Madrid, Barcelona y San Sebastián le adelantan en el ranking- y, pese a la elevada demanda existente, se construye menos que nunca: 3,5 pisos por cada mil habitantes, muy por debajo de la media del País Vasco, cifrada en 6,4, y de la estatal -7,8-; y a un ritmo menor que el marcado por comunidades vecinas como La Rioja (8,6), Cantabria (9,1), Castilla-León (9,5) o Navarra (9,7). Sin embargo, los constructores vizcaínos tampoco disponen de «grandes 'stocks' de vivienda sin vender» como para impacientarse por colocar en el mercado sus excedentes, pese a que la crisis ha golpeado profundamentel al sector.
En medio de este incierto panorama -«a corto plazo las previsiones son muy pesimistas»-, Iñaki Urresti, gerente de la Asociación de Constructores y Promotores de Bizkaia (Ascobi), echó mano ayer de cifras y lanzó duras invectivas contra el consejero de Vivienda en funciones, Javier Madrazo, al que no mencionó en ningún momento, para responsabilizarle de gran parte de los males que sufre el sector. Urresti censuró su gestión en contraste con los esfuerzos de las empresas para llevar a cabo una reconversión «silenciosa» y salir «airosas» de la «desastrosa» política de la Administración autonómica. El portavoz de la patronal acusó a Madrazo de actuar movido por criterios «ideológicos», provocar «desequilibrios» territoriales y «arrinconar» a la iniciativa privada. El «fracaso» del Ejecutivo -«no es normal que Vizcaya absorba únicamente el 23% de la vivienda protegida del País Vasco y sólo el 33% de la libre», remarcó- ha empeorado ostensiblemente la situación en los últimos doce meses.
Se mire por donde se mire. Urresti pasó revista y se centró, sin duda, en el dato más demoledor: el desplome de la construcción de vivienda nueva. La actividad cayó un 33,85% el pasado ejercicio, ya que sólo se inició la edificación de 3.980 unidades frente a las 6.017 de 2007. La caída ha sido de tal calibre que hay que remontarse a 1994, antes del inicio del 'boom' inmobiliario, para ver menos grúas que nunca trabajando en solares vizcaínos. «Es la cifra más baja de los últimos 15 años», subrayó Urresti, para advertir de la gravedad de la situación.
El parón afectó, fundamentalmente, al mercado libre, al experimentar un descalabro jamás conocido, cercano al 45%. Frente a los 4.846 pisos promovidos por la iniciativa privada en 2007, las urbanizaciones ofertadas el año pasado incluyeron sólo 2.683 unidades. Durante el mismo periodo se levantaron 1.297 protegidas, lo que supuso un incremento del 11%.
Inversiones públicas
En medio de esta acuciante crisis, los empresarios reiteraron su confianza en el mantenimiento del «nivel de las inversiones públicas», pese a que la recesión ya les ha pasado factura al ejecutar obras por valor de 1.278 millones de euros, un 17% menos que en 2007. «La licitación de obra pública es lo que nos está permitiendo aguantar», reconoció. El menor peso de las administraciones en el sector obedece al recorte aplicado por el Ejecutivo central, que adjudicó proyectos por importe de 123,6 millones frente a los 432,9 de hace dos años. Las constructoras vizcaínas salvaron sus cuentas gracias a las contratas de los ayuntamientos -845 millones- y del Gobierno autonómico -309-.
Lógicamente, el parón de la construcción se ha llevado por delante un buen número de puestos de trabajo en Vizcaya: cerca de 3.000. La tasa de paro ha aumentado un 14,3%, al contabilizar 400 desocupados más en sólo doce meses y sumar ya 3.200.
Tampoco pasó por alto Urresti el coste de las pérdidas humanas en la construcción. Aunque por sexto año consecutivo las empresas registraron un descenso de la siniestralidad, los portavoces de Ascobi realizaron un ejercicio de autocrítica al reconocer que se trata de «cifras elevadas» y que deben «intensificar» más, si cabe, las medidas de prevención. Los accidentes graves, por ejemplo, se dispararon un 32%. Los datos siguen siendo muy preocupantes: seis trabajadores murieron, 41 resultaron con lesiones de carácter grave y 4.198 sufrieron heridas leves en los 4.245 siniestros a lo largo de 2008.