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Política

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Con un apretón de manos y rostros sonrientes, Patxi López y Antonio Basagoiti mostraron ayer en público su compromiso para dar estabilidad al futuro Gobierno vasco. Fue una «cordial» reunión que se prolongó por espacio de una hora en la sede del PSE de Bilbao. Un encuentro que se cerró sin resultados concretos, pero que estuvo rodeado de un profundo carácter simbólico: era la primera vez que ambos dirigentes se encontraban de manera oficial tras las elecciones del 1 de marzo y a menos de dos semanas de que los votos del PP sirvan para que López sea investido lehendakari. En este escenario, el líder socialista reconoció el valor del apoyo popular para dar «estabilidad» a su Ejecutivo, pero también dejó claro que no será la única puerta a la que llamará la próxima legislatura. «Es muy deseable que el principal partido de la oposición contribuya al logro de los grandes consensos que necesita la sociedad vasca», sostuvo en alusión al PNV.
Fue una entrevista desarrollada en un ambiente de «normalidad y sinceridad», afirmó López. «Fructífera», añadió Basagoiti. Los dos comparecieron por separado tras mantener un encuentro destinado, sobre todo, a sellar metafóricamente y ante las cámaras el acuerdo suscrito por las delegaciones de ambos partidos a finales de marzo. Sentados en los dos sofás existentes en el despacho del secretario general del PSE, fueron recibiendo a fotógrafos y televisiones. Se estrecharon las manos en un sinfín de ocasiones y acataron obedientemente las indicaciones de los periodistas mientras charlaban de forma distendida sobre la situación del Athletic. Completada la puesta en escena, Basagoiti salió raudo de la sede socialista para dirigirse a la suya, mientras López se ponía delante de los micrófonos.
Su comparecencia se mantuvo fiel al guión previsto. Cautela absoluta. No se movió un ápice de los argumentos en los que ha venido insistiendo desde las pasadas elecciones. Aseguró que su Gobierno será «estable» y con «bases sólidas», y recalcó que sus dos principales prioridades -que, según señaló, centraron su conversación con Basagoiti- serán la lucha contra la crisis económica y el terrorismo.
Respecto a la persecución de ETA, López insistió en que su objetivo será su «deslegitimación social», y subrayó que acciones como la realizada hace varias semanas en Mondragón -cuando la Ertzaintza retiró un mural con fotografías de presos de la banda- serán habituales durante su mandato. En este sentido, recalcó que los terroristas se encuentran en el momento más «débil» de su historia. Y al igual que al referirse a la delicada situación económica, donde volvió a apelar al diálogo social, López hizo un llamamiento a todas las fuerzas para alcanzar un acuerdo y ser «más eficaces», y «cohesionar el país» desde el «diálogo, el entendimiento y el pacto entre diferentes».
Con esta declaración, el futuro lehendakari insistió de nuevo en que su acuerdo «preferente» con el PP no le cierra la puerta a alcanzar alianzas con otros grupos parlamentarios. En especial, con el PNV. A pesar de la airada reacción de los jeltzales tras los comicios, en las filas socialistas se espera que la tormenta amaine y que, a medio plazo, llegue una relativa calma en la que se puedan construir algunos puntos de unión. Por eso, su política de «consensos» va dirigida «con especial énfasis» al partido liderado por Iñigo Urkullu. «Es deseable que el principal partido de la oposición contribuya», manifestó López minutos después de despedirse de Basagoiti, quien comenzó su intervención casi en el mismo instante en que el líder del PSE cerraba la suya.
Discursos similares
Con una expectación similar a la que había tenido su interlocutor, Basagoiti compareció ante los medios de comunicación. El presidente del PP se comprometió a dar estabilidad al nuevo Gobierno para combatir a ETA y a la crisis económica. «Pueden tener certeza todos los vascos de que va a ser estable, va a poder actuar con responsabilidad y disponer de la mayoría suficiente para hacer frente a los problemas del País Vasco», enfatizó Basagoiti, en un discurso coincidente en la mayoría de sus trazos con el dibujado por López.
Con una clara sensación de que las líneas centrales de ambas intervenciones se había pactado, el líder de los populares vascos insistió en que el de López no será un Ejecutivo débil porque «en un lugar en el que sigue habiendo unos energúmenos que pegan tiros y amenazan, otros anormales que les apoyan y mucha gente que tiene problemas económicos, es más importante que nunca que haya estabilidad».
En una demostración de sintonía extrema, Basagoiti afirmó que el Gobierno socialista apostará por reactivar el empleo, potenciar algunas medidas como las ayudas a determinados sectores e incentivar el diálogo social. «Va a estar centrado en resolver los problemas económicos», manifestó Basagoiti, quien no tuvo inconveniente en vaticinar que, si se cumple el «camino acordado en el documento firmado por las delegaciones de ambos partidos, el PP apoyará los Presupuestos del año que viene. A lo que no se refirió Basagoiti fue a una posible ampliación de este consenso con el PSE al PNV.
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