El grupo siderúrgico ArcelorMittal prevé reducir a 2,5 millones de toneladas su producción en las fábricas vascas, el 53,5% de su capacidad. Así se lo ha comunicado a los sindicatos en las reuniones que mantienen ambas partes en Madrid para negociar la regulación de empleo en los centros de producción de España, por un tiempo máximo de un año. La suspensión no superará el equivalente al 40% de la jornada laboral global de los 11.964 trabajadores que forman su plantilla -en Euskadi son 2.500-.
Afectado por la crisis de dos sectores esenciales en el consumo de acero, la construcción y el automóvil, la dirección del grupo ha elevado un documento a las centrales en el que figuran sus previsiones de trabajo para cada línea de producción. Entre ellas destaca el cierre temporal de la línea de galvanizado de Etxebarri, otra similar de Avilés, una línea de pintura de esta localidad asturiana, la planta de Villaverde (Madrid) y la más modesta de Galdakao (Industrias Zarra, con 28 empleados). El resto mantendrán diferentes niveles de actividad, que alcanzarán en algunos casos el 90%, como sucede con la línea de chapa de Etxebarri. Otras plantas vascas tendrán distintos grados de afectación. La compañía no ha especificado aún sus propósitos para las instalaciones de Salvatierra, en Álava.
Reclamaciones
En su documento, Arcelor constata la temporalidad de las medidas planteadas, que deben ser flexibles y en función de las necesidades de la empresa. En la reunión de ayer, los sindicatos y la firma abordaron la situación de los productos planos (ACB y Bandas de Etxebarri en el País Vasco) y el próximo lunes hablarán de los productos largos y transformados. Sólo a partir del miércoles negociarán las condiciones de cobertura durante la vigencia de los EREs. Las centrales pedirán mantener el 100% del salario, según fuentes de CC OO.
UGT indicó que ha pedido claridad en los planteamientos y que se aprovechen los tiempos de parada para realizar inversiones en modernización. ELA denunció que los EREs ponen «en serio riesgo el futuro de diferentes plantas» vascas, se opuso a avalar ninguna negociación que conlleve pérdidas de empleo y anunció movilizaciones.
Por otra parte, la dirección de Nervacero -empresa dedicada a la fabricación de varilla de construcción situada en el municipio vizcaíno de Trapagaran- y los sindicatos han alcanzado un acuerdo que evita un ERE de suspensión para 231 operarios, según CC OO. Nervacero, perteneciente al Grupo Celsa y con una plantilla de 560 trabajadores, había planteado una suspensión durante 120 días.