La fotografía más esperada se visualizará hoy. Patxi López y Antonio Basagoiti se reunirán de manera pública para solemnizar el acuerdo suscrito entre el PSE y el PP, que permitirá a los socialistas llegar a Ajuria Enea después de tres décadas de autogobierno. Será la escenificación de una imagen impensable hace poco más de un mes. Celebradas las elecciones, los socialistas auguraban que los votos del PP, necesarios para la investidura, llegarían sin demasiadas contrapartidas. Según los primeros análisis del PSE, los dirigentes populares no tendrían más remedio que avalar a su candidato. «No pueden dejar que Ibarretxe vuelva a ser lehendakari», afirmaba por aquel entonces un dirigente socialista.
Éste último era un argumento compartido por el PP. Desde un principio, la formación encabezada por Basagoiti mostró su disposición a votar por López, pero recalcando que ese apoyo tenía un coste. Los populares exigieron varias cuestiones previas. Las dos más significativas: ostentar la Presidencia del Parlamento vasco y poner por escrito los compromisos a los que estaba dispuesto a llegar el PSE.
Ninguna de estas dos premisas fueron aceptadas de buen grado por los socialistas. Sobre todo la segunda, que les generaba evidentes contradicciones después de que López hubiese insistido durante toda la campaña electoral en que no iba a suscribir ningún documento con el Partido Popular.
Pero la insistencia del equipo de Basagoiti acabó por vencer la resistencia socialista. Consciente de que la firma era inevitable, el PSE hizo de la necesidad virtud al considerar que, a cambio, había logrado la estabilidad para López los próximos cuatro años. Y aunque tampoco estaba en las previsiones iniciales, la rúbrica se inmortalizó ante los periodistas el 30 de marzo en el Parlamento vasco. Con rostros circunspectos, Rodolfo Ares y Jesús Eguiguren estrecharon las manos de Iñaki Oyarzábal y Leopoldo Barreda.
Sólo quedaba un 'trámite', que los dos principales líderes sellaran el pacto. Y lo harán hoy a las 11.00 de la mañana con una reunión que mantendrán en la sede central del PSE en Bilbao. Como en los casos anteriores, se trata de una cita a la que llega más entusiasmado Basagoiti que López.
Aunque durante las últimas semanas ambos han mantenido varias conversaciones telefónicas, el líder del PP insistía en comparecer de manera conjunta para demostrar que no es un acuerdo «vergonzante». De nuevo el PSE aceptó los planteamientos populares. La entrevista ha sido organizada por Ares y Oyarzábal, quien no puso pegas a que se celebrase en la sede de la formación con más votos.
Álava
Ambos acordaron un formato común. López y Basagoiti se reunirán, luego comparecerán ante los medios gráficos y, posteriormente, darán su versión de lo sucedido ante el resto de la prensa. Eso sí, cada uno en su casa. López lo hará en la misma sede del PSE, mientras que Basagoiti se desplazará hasta la que tiene su partido, también en la capital vizcaína, a escasos diez minutos andando.
No se espera que de esta reunión salgan grandes acuerdos. Fuentes socialistas matizan que habrá que esperar a que se desarrolle el encuentro, pero dan por hecho que ninguno de los grandes temas que están en el aire se cerrará hoy. Ni la Diputación de Álava, ni el diseño final para EiTB o el Tribunal Vasco de Cuentas, por poner un ejemplo.
Sin embargo, la situación de la entidad foral empieza a quemar en las manos del PSE, que vuelve a comprobar cómo la insistencia del PP puede hacerle modificar sus planes iniciales. La moción de censura sigue en el aire.