El Madrid se agarra a la Liga tras uno de esos partidos indescifrables, alejado del sello de Juande, que recordaron al tramo final del campeonato conquistado con Capello. Venció por fe, por orgullo, por su carácter ganador, por Higuaín y porque, ciertamente, el Getafe se lo regaló. No le noqueó cuando le tuvo 'groggy' en la primera parte y falló un penalti en los instantes finales, después de que Pepe se ganase una sanción ejemplar por propinar dos patadas a Casquero, en el suelo y con el juego ya parado. Además, dio un puñetazo a otro rival e insultó al cuarto árbitro.
Casquero lanzó la pena a lo Panenka, Iker le adivinó la intención y luego Higuaín resolvió con un zurdazo. Ganaron los blancos en el alambre, quizá por ese destino que podría atenazar al Barça, pero acabaron muy mermados. Robben volvió a romperse y Pepe cometió un desliz imperdonable que le pasará factura. Ni en el peor campo de regional se ven acciones tan barriobajeras como la suya.
Juande decidió rotar, dar descanso a Robben (al inicio) y apostó por Guti. Con esas trazas, el Madrid completó un primer tiempo patético. El 'Geta' se subía a las barbas de su poderoso rival. Entre líneas, Manu del Moral fue su pesadilla. Enseguida se coló por la izquierda pero su pase atrás lo desaprovechó Soldado, que lanzó alto. Poco después fue Granero el que centró sin oposición y esta vez el ariete acertó con la testa pese a que Iker llegó a tocar. Los ex canteranos blancos golpeaban donde más duele (0-1).
Los de Víctor Muñoz dominaban a su antojo, pero cometieron entonces su primer error grave: no irse con fe a rematar a un clásico de la resurrección. Ni un atisbo de ocasión habían fabricado los locales, pero al filo del descanso empataron. Fue una jugada surrealista. Un mal despeje, un golpeo de cabeza, un balón suelto, una imprecisión de toda la zaga, sobre todo de Cata, y el gol a puerta vacía del perseverante Higuaín. El 1-1 era la mejor noticia para un Madrid de chiste, y malo.
Ocasiones del Getafe
Debió de haber bronca en el descanso porque al menos el Madrid se transformó en la reanudación. Seguía sin brillar pero al menos achuchaba lo suficiente. Se notaba la presencia de Robben, que entró por Van der Vaart. Pero el extremo se lesionó al cuarto de hora y el 'Geta' volvió a crecer. El recién entrado Albín erró una ocasión pintiparada. Luego fue Soldado el que falló con la testa después de que Stojkovic le sacara un balón de gol a Huntelaar tras un gran pase de Guti.
Esas acciones dieron paso a la locura. El Madrid se desmelenaba, pero chocaba contra el gigante Stojkovic. Higuaín reclamó un penalti y vio la amarilla. Guti igualó en un golpe franco estratosférico. Luego, Pepe cometió un claro penalti a Casquero y le agredió. El ex sevillista falló de forma increíble el quinto penalti de la temporada para su equipo.
La ruleta rusa. Sobrevivió Higuaín con su gol en el descuento (3-2). El Madrid de siempre, el que nunca muere.