
Ya se pueden supervisar las primeras plantas. / Telepress
La Torre Iberdrola, que, con sus 165 metros de altura, será el edificio más alto de Euskadi y el séptimo de España, comienza a divisarse. Los transéuntes que se acerquen hasta la Plaza Euskadi de Bilbao tienen la posibilidad de obrservar las primeras plantas de la que será la sede de la compañía eléctica, que ocupará las ocho últimas plantas.
Además de albergar el cuartel general de Iberdrola, el bloque funcionará como un auténtico centro de negocios. La torre abrirá sus puertas en 2011 y rematará la transformación urbana de la ribera de Bilbao. En total, se necesitarán 8.500 toneladas de acero y 60.000 metros cúbicos de hormigón para dar forma a sus 41 plantas. El armazón del coloso estará listo para la primavera de 2010. Después habrá que vestirlo. Una labor que aún no está encargada y que consistirá en armar su gran fachada acristalada y habilitar su arquitectura interior.
15 años de proyectos
La edificación del futuro techo de Euskadi es un ambicioso proyecto que lleva la firma del prestigioso arquitecto argentino César Pelli, autor de las torres Petronas de Kuala Lumpur, que hasta hace poco ha sido el segundo edificio más alto del mundo. La idea original se remonta a 1992, cuando el Guggenheim aún no se había construido. En un primer momento, la Diputación se interesó por el proyecto con la intención de unificar todas sus oficinas. Pero en 2003 descartó la operación, alegando otras prioridades presupuestarias.
Fue entonces cuando Iberdrola decidió apostar fuerte por la iniciativa. Consiguió un acuerdo con el Ayuntamiento para enajenar las propiedades que posee en la villa -parte de su sede de Gardoqui fue vendida a la multinacional del ocio FNAC- y lograr financiación.
Inversión de la BBK
El pasado año, la compañía eléctrica y la BBK, que invertirá 80 millones de euros, reforzaron su alianza mediante la incorporación de la entidad financiera al emblemático proyecto. En concreto, Iberdrola ejerció su derecho de adquisición preferente por el 50% de esta iniciativa inmobiliaria que estaba en manos de Promotora Vizcaína y, en paralelo, acordó traspasar a la BBK dos tercios de ese porcentaje. La compañía poseería un 66% del capital de la sociedad promotora mientras que la entidad financiera se guardaría el 33% restante.