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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

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Las nuevas losetas sustituirán progresivamente a las actuales si no presentan problemas

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El Ayuntamiento prueba otra baldosa para ciegos tras gastar un millón el año pasado
Santutxu es uno de los lugares donde se han empezado a poner los adoquines. / M. ATRIO
El Ayuntamiento de Bilbao apuesta por cambiar el paso: tras gastar el año pasado cerca de un millón de euros en crear rebajes de acera y pavimentarlos con baldosas para ciegos, ha considerado las protestas de los bilbaínos sobre los resbalones y la incomodidad que causan estas losetas -ese firme rojizo con salientes para que los invidentes puedan orientarse y llegar a los pasos de peatones- y se ha puesto manos a la obra para implantar un nuevo adoquín especial que ya se ha empezado a colocar, a modo de prueba, en algunos puntos de la villa, como en zonas del centro y Santutxu. En esta búsqueda de soluciones, «las quejas han pesado mucho -admite José Luis Sabas, concejal de Obras y Servicios-. Trabajamos para la ciudadanía y tenemos que hacer cosas que sirvan, cómodas y accesibles para los ciudadanos».
Crear el nuevo modelo, que lleva la tradicional roseta de la 'baldosa de Bilbao', «no ha sido cosa de un día». De hecho, los técnicos municipales, en colaboración con la empresa que les surte de adoquines, han tardado «casi un año» en dar con un prototipo que, si pasa la prueba de fuego -es decir, el beneplácito de los vecinos de la villa-, sustituirá progresivamente al firme podotáctil actual, que sólo el año pasado fue colocado en 150 puntos.
Pero, de momento, antes de extender su implantación paulatina, el departamento esperará el dictamen implacable de los viandantes, que puede tardar un año porque, para comprobar si las nuevas losetas resultan molestas o provocan caídas, hay que ponerlas en distintos puntos de la ciudad con diferente orografía y ver si el desgaste, la lluvia o las heladas dan al traste con la seguridad y la comodidad que el prototipo ha demostrado en los experimentos realizados en condiciones de laboratorio. «Hemos estado casi nueve meses sacando moldes, haciendo distintas mezclas de materiales, realizando ensayos de impacto y 'resbalacidad' con máquinas... hasta que hemos dado con esta baldosa, que está en fase de patente», explican técnicos municipales, que, además, han tenido que tener en cuenta los condicionantes que marca la ley de accesibilidad para este pavimento para ciegos.
Obras del fondo estatal
Aunque no quieren dar por hecho el desembarco exitoso de la nueva podotáctil, los técnicos se muestran optimistas. Creen haber conseguido los objetivos que se marcaron cuando se lanzaron a idear una baldosa para ciegos que, además de cumplir su función para este colectivo, debía «aprovechar el diseño de la típica 'baldosa de Bilbao' para unificar la estética del pavimento y también evitar los resbalones de los salientes de las actuales baldosas». Y de hecho, ya se piensa colocar el firme recién creado en las numerosas obras que se realizarán este año en Bilbao a cuenta del fondo de inversión local del Gobierno central. «Calculamos hacer 150 rebajes de aceras con baldosa podotáctil, para mejorar la accesibilidad», señala Sabas. Sólo la pavimentación de estos espacios con suelo para ciegos requerirá una inversión de más de 160.000 euros, a razón de 37 euros por metro cuadrado de suelo especial.
Sabas aclara que, en caso de que el nuevo firme resulte eficaz, no se empezaría a levantar toda la ciudad para implantarlo sistemáticamente. Así, en las zonas en las que se han recibido quejas permanecerán las losetas actuales, pero, como se ha venido haciendo hasta ahora, seguirán siendo barnizadas con antideslizantes y microperforadas con máquinas para que resulten menos resbaladizas cuando llueve. «En estos lugares se está actuando ya, pero no cambiando la baldosa, sino dándoles tratamiento», recalca el concejal. Aunque estos métodos no son soluciones duraderas, el área considera que en las zonas donde ha habido más protestas -el edil únicamente menciona dos, «Juan de Garay y Uribarri»- el problema está en vías de solución, por lo que no compensa cambiar sus adoquines, una alternativa «que implicaría más molestias y más dinero».
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