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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Cultura

Málaga La gran cita del cine español

El veterano dirigente comunista se sincera en un documental en el que repasa 80 años de historia
18.04.09 -

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La alfombra roja del Festival de Málaga fue ayer más roja que nunca. A sus 94 años, Santiago Carrillo eclipsó a las estrellas del cine español con un documental que repasa su vida y que, en el fondo, se interroga sobre la quimera del comunismo. El ex secretario general del PCE siempre ha estado ahí. Ya era mayor en la Transición. Como Forrest Gump, las imágenes de archivo de 'Carrillo comunista' le muestran introducido en la Historia: tan pronto aparece en la proclamación de la República en la Puerta del Sol ¡en 1931!, como dándole la mano a Ceausescu.
«Si tengo algún mérito es que he vivido muchos años y he participado activamente en la vida de España», sostenía ayer con modestia. «He cometido errores, pero no me arrepiento de nada porque no soy católico. No tengo nada que ocultar». Dirigido por Manuel Martín Cuenca, 'Carrillo comunista' se estrena en los cines el próximo viernes en un programa doble, 'Últimos testigos', junto a otro documental-entrevista sobre Fraga firmado por José Luis López-Linares.
El político gallego no vino a Málaga porque hoy es la investidura de Núñez Feijoó; si lo hubiera hecho, no habría habido foto de familia. «A Fraga no le interesa mi película, dudo de que esté en condiciones de pensar a estas alturas...», soltó Carrillo, al que las piernas le fallan «pero la cabeza no tanto». Su eterna imperturbabilidad se pone a prueba unas cuantas veces en el filme, que le descubre en la intimidad de su hogar. No hay ironía cuando el veterano político elige gastados discos de vinilo con marchas de Rimski-Kórsakov y los coros del Ejército ruso.
Aquel joven de cara regordeta y gafas redondas que viaja a Moscú en los años 30 queda fascinado por los desfiles de obreros puño en alto. Vive «un sueño» en el que no encuentra «ningún motivo para dudar». Su cargo en la Junta de Defensa durante la Guerra Civil le ha valido acusaciones de connivencia en las matanzas de Paracuellos del Jarama, donde cientos de grupos de presos contrarios a la República fueron fusilados. Carrillo confiesa que entonces desconocía las tristemente célebres sacas. Pero reconoce que hubo atrocidades difíciles de evitar. «Mi preocupación era que Madrid no cayera, no qué iba a decir de mí la Historia».
Entre cigarrillo y cigarrillo -«fumo cuando tengo que hablar con gente que no soporto»-, llega el recuerdo más doloroso. Su padre, Wenceslao Carrillo, dirigente de la UGT, traicionó a la República al pactar con Franco. «Fue el mismo día en que murió mi madre, pero me dolió mucho más lo suyo». Ya en los 70, Dolores Ibarruri, 'Pasionaria', le anima a que haga las paces con su moribundo padre; si iba a haber una reconciliación nacional, también familiar. «Nos abrazamos, pero no hablamos del pasado».
Tras 40 años de exilio, la Transición todavía le reservaba sobresaltos como el 23-F. En su escaño, Carrillo aguardaba el tiro de gracia mientras encontraba consuelo en la descomposición del PCE: «Pensaba '¡cuánto cabrón con ambiciones personales vas a dejar de ver!'».
El festival malagueño, la gran cita anual del cine español se había inaugurado con la proyección de 'La vergüenza', filme melodramático de David Planell con Alberto San Juan, Natalia Mateo, Norma Martínez, Mata Aledo, Esther Ortega y el niño Brandon Lastra; primera película en competición y la primera de las ocho óperas primas que se estrenan en la sección oficial de esta duodécima edición.
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