La crisis tiene giros inesperados. Aunque se vaticinaba que la ocupación hotelera en Bilbao durante la Semana Santa iba a sufrir un varapalo de los que hacen época, las sombrías previsiones se han ido al traste y han abierto un breve paréntesis en el delicado momento que atraviesa el sector. De este modo, los alojamientos de la villa, al igual que los del territorio histórico, han pasado la prueba más o menos airosos. La recesión económica ha retraído a los turistas de realizar viajes largos -como demuestra el descenso de pasajeros en 'La Paloma' por tercer año consecutivo en estas fechas- y les ha guiado hasta destinos más próximos, una carambola que ha favorecido a la capital vizcaína, según ha admitido el Ayuntamiento.
En medio de un contexto de acentuado pesimismo por el «pobre» balance del primer trimestre y el «preocupante» panorama dibujado para el próximo verano, con previsibles caídas del 17% de la actividad, los hosteleros vizcaínos sacaron ayer la cabeza para saludar los «aceptables resultados» cosechados en Semana Santa. Sin caer en el triunfalismo del Consistorio bilbaíno -que ayer señaló que se habían batido «récords» al reservarse el 75% de las habitaciones-, la Asociación de Hostelería Bizkaia cifró en un 55% la ocupación media en la capital desde el Domingo de Ramos al Lunes de Pascua. Este porcentaje ha sido ligeramente inferior en el resto de Vizcaya. Como era de prever, los mayores picos se dispararon el Jueves, Viernes y Sábado Santo con ratios superiores al 70%. Las tasas de alojamiento en Bilbao rebasaron el Viernes Santo el 86%, frente al 77,11% de los establecimientos costeros y del interior.
Descuentos del 16%
Sin embargo, los datos aportados por la asociación dirigida por Ángel Gago no despejan la sombras que amenazan al sector, ya que sólo el 27% de los hoteles registraron mejores resultados que en el mismo periodo del año anterior. Para atraer a los clientes, las empresas se vieron obligadas realizar descuentos que fluctúan entre el 5% y el 16%.
Los responsables municipales, por su parte, se mostraron bastante menos comedidos en su balance, que al centrarse sólo en los días más fuertes -del Jueves Santo al Lunes de Pascua- arrojó cifras más abultadas. Así, según explicó ayer la concejala de Turismo, Isabel Sánchez Robles, las reservas de este año suponen un incremento del 15% respecto a las de la Semana Santa de 2008, según datos facilitados por Destino Bilbao, asociación que aglutina a los principales alojamientos. «Se han llenado 2.273 habitaciones de las 3.030 que hay», detalló la edil. Menos camas libres quedaron en el albergue, «que rozó el lleno casi todos los días», con 512 usuarios.
La concejala también señaló que las oficinas municipales de turismo atendieron a más de 7.000 personas, el 22% extranjeras. «Los visitantes internacionales han aumentado un 3%», se felicitó. Asimismo, insistió en que Bilbao ha echado el resto para atraer turistas. «La ciudad no ha bajado la persiana en Semana Santa», proclamó Sánchez Robles, quien destacó que el esfuerzo conjunto de hosteleros, restauradores, comerciantes y responsables municipales ha tenido recompensa: «Bilbao no ha caído, cuando otras ciudades del entorno no se han sabido mantener».
Esta 'tregua' para los hosteleros servirá para paliar un ejercicio que ha dado este año síntomas de enorme debilidad al sufrir un retroceso del 11% en el número de visitantes y caer casi un 20% la ocupación media. De hecho, para los próximos meses, el sector se prepara para lo peor. Calcula que los precios bajarán un 11% y la actividad, en torno al 15%, debido, en gran parte, al descenso de la demanda previsto para la campaña veraniega.