Las crónicas de sucesos no siempre tienen reflejo en la estadística. Es habitual que los políticos respondan, con datos en la mano, que se trata de un caso puntual pese a que genere una gran alarma social. Sin embargo, esta vez, la repetición de agresiones sexuales, algunas especialmente escabrosas, en las páginas de los periódicos coincide con las cifras oficiales. Según la memoria forense correspondiente a 2008, los reconocimientos por agresiones sexuales se han duplicado en Vizcaya con respecto al año anterior: 109 frente a las 55 de 2007.
«La violencia ha crecido en general; en Vizcaya, especialmente las agresiones sexuales», explica el director del Instituto vasco de Medicina Legal, Carlos Cubero, a quien le parece «preocupante» que sean protagonizadas por jóvenes; «se producen cada vez en edades más tempranas, llegando ya a la adolescencia, e incluso a la preadolescencia».
Además del factor familiar o educacional, en su opinión, una de las causas responde a que los chicos «tienen acceso a una información ilimitada, sin filtro, a través de Internet». De hecho, varios de los episodios más alarmantes sucedidos en Vizcaya se iniciaron en la Red. Como el de una menor de 14 años que se citó en el Messenger con un joven que terminó abusando sexualmente de ella. Sus padres lo denunciaron ante la Ertzaintza, que arrestó en Bilbao al sospechoso, un joven peruano de 23 años.
A su juicio, este incremento de exámenes forenses, que reconocen y valoran a las víctimas de delitos contra la libertad sexual, se enmarca en un contexto generalizado de más violencia, también en Guipúzcoa, donde crecen las agresiones ordinarias, y en Álava, donde aumentaron también las sexuales. Para colmo, «las agresiones son cada vez más brutales e irracionales», advierte Cubero. En el servicio de clínica forense, aumentan también un 30% los reconocimientos por toxicomanías.
Respecto al Servicio de Patología Forense, donde se practican todas las autopsias por muertes violentas o sospechosas de criminalidad (270) y naturales, cuando son súbitas y no están certificadas (428), en 2008 se practicaron en Vizcaya 698 necropsias.
Sorprende el aumento en más de un 20% de las muertes naturales, que el año anterior fueron 353. Se judicializan cada vez más, aunque la causa del fallecimiento sea clara por los antecedentes; por ejemplo, de dolencias coronarias del afectado. La principal causa de muerte de los vizcaínos, las muertes casuales, ha variado con respecto a otros años, cuando llegaron a encabezar la lista los suicidios, que aumentaron de forma significativa el año pasado por la «angustia» generada por la crisis económica.
En este sentido, Vizcaya sigue registrando el mayor número de suicidios de la comunidad autónoma, aunque hay un dato esperanzador, han bajado de 96 en 2007 a 90 en 2008, si bien el director del instituto advierte de que esta cifra «se mantiene alta desde 2006». Cubero observa detrás «factores de patologías psiquiátricas, como el trastorno límite conocido como borderline, que tiende a la autolisis, la depresión o el trastorno bipolar». La mayoría de los suicidios se realizan por precipitación, ahorcamiento, intoxicación (sobre todo las mujeres) o sumersión.
40 muertos en carretera
En el capítulo de homicidios, se repite la misma cifra que en el período anterior, seis. Tres de estas muertes provocadas se perpetraron con arma blanca -el método tradicional de matar en Vizcaya-, dos por golpes y la sexta figura sin especificar. Entre estos casos, se encuentran el de una mujer africana a quien su compañero sentimental estranguló en Santurtzi el pasado octubre. O el de Gaizka Echevarria, el bilbaíno al que tres jóvenes confesaron haber matado a tiros y puñaladas en noviembre en Sopuerta. En Galdakao apareció asesinado a navajazos un joven camerunés en un barrio residencial el pasado diciembre.
Mantienen su línea descendente los accidentes de tráfico y los laborales. Respecto a los primeros, Cubero cree que las campañas de la Dirección General de Tráfico, con la que colabora el Instituto de Medicina Legal, y la labor «punitiva» de las respectivas policías calan en la mente de los conductores a la hora de ponerse al volante. Se registraron 40 fallecidos en las carreteras vizcaínas, frente a los 47 del año anterior. Bastantes menos que los 77 fallecidos de 2004. La mayoría, 17 de los siniestros mortales, fueron choques entre vehículos; diez atropellos y otros diez salidas de calzada.
También bajan lígeramente los siniestros laborales, de 16 en 2007 a 15 en 2008, aunque no se recogen los que se producen 'in itinere'. Nueve de ellos se produjeron por aplastamientos y tres por precipitación, según los datos extraídos de la memoria del Instituto de Medicina Legal correspondiente a Vizcaya.