
El estudio advierte de que si no se toman medidas la situación podría empeorar./ Archivo
África, el continente de la sed
El oeste de África ha sufrido en los últimos 3.000 años sequías catastróficas cada 30 a 65 años, una pauta que se mantendrá previsiblemente en el futuro y que puede agravarse por el calentamiento global, según un estudio de geocientíficos estadounidenses.
Los investigadores de las universidades de Texas y Arizona, que publican su trabajo en la revista Science, establecieron un registro anual del clima en esa zona durante los últimos tres milenios y dedujeron que las sequías están relacionadas con el calentamiento y el enfriamiento natural de las aguas del océano Atlántico, relacionado con los monzones.
Durante los últimos 2.700 años también se produjeron seis sequías que duraron más de cien años -dos en el pasado milenio- para las que no hay explicación, aunque los geocientíficos advierten de que el calentamiento global causado por el hombre puede "perturbar el Atlántico hasta el punto de desencadenar una de estas megasequías".
La peor sequía del siglo XX tuvo lugar en la década de 1970 a 1980 en la región africana del Sahel y causó más de 100.000 muertos. Los países más afectados por esta diferencia de temperaturas en el Atlántico son Costa de Marfil, Mali, Burkina Faso, Ghana, Togo, Benin, Níger, Nigeria y Chad.
Debido al aumento de las temperaturas, de producirse hoy unos de esos episodios "sería mucho más severo y sería muy difícil que la población pudiera ajustarse al cambio ", advirte Shanahan.
Los científicos establecieron un registro del clima en África Occidental mediante un análisis de las capas anuales de sedimentos depositados en el lago Bosumtwi de Ghana, los datos geológicos del nivel del agua y otros indicadores climáticos, como los bosques hoy sumergidos que crecieron alrededor del lago cuando éste se quedó seco durante cientos de años.
Los científicos pudieron comprobar que los periodos húmedos o secos en la zona se correspondían con el modelo de variabilidad conocido como Oscilación Multidecenal Atlántica (AMO en inglés), que había sido puesto en duda debido a la ausencia de registros climáticos de más de 350 años.
El AMO consiste en una serie de cambios naturales en la temperatura de la superficie del océano Atlántico, con fases de enfriamiento y calentamiento que duran entre 30 y 60 años y con una diferencia de un grado centígrado entre extremos. Cuando se calienta la zona ecuatorial del océano se debilita el monzón y se produce una sequía
Un nuevo estudio alerta de que el calentamiento global está provocando el aumento de zonas oceánicas muertas
El exceso de nitrógeno de los fertilizantes usados en la agricultura que son arrastrados hasta el mar es una de las principales causas
Un grupo de científicos estadounidenses lanzan una nueva alerta en un estudio publicado en la revista Science que dice que las zonas oceánicas muertas aumentarán si no se reducen el calentamiento global y las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Los oceanólogos del Instituto de Investigaciones del Acuario de la Bahía de Monterey (California) constatan que esas zonas muertas han aumentado en los últimos años debido a la rápida reducción del oxígeno en las aguas medias de los mares.
Como resultado, se ha producido una acelerada acidificación de las aguas que no pueden albergar vida de ningún tipo y si no se toman medidas para impedirlo los resultados serán "graves", según señalan. La influencia del mayor contenido de CO2 en el agua ya había sido advertida en estudios anteriores que verificaron una menor calcificación en los arrecifes coralinos y en otros organismos calcáreos.
Los científicos Peter Brewer y Edward Peltzer indican en su estudio que las concentraciones elevadas de CO2 suponen una presión fisiológica sobre los animales marinos que afecta a su movimiento, su reproducción y hasta su forma de combatir las altas temperaturas. Según cifras del Programa Ambiental de las Naciones Unidas, el número de "zonas muertas" en el mar comenzó a aumentar desde 1970 y ahora hay alrededor de 150, las cuales no son solamente un peligro para la actividad biológica sino también para la subsistencia del hombre.
Los fertilizantes llegan al mar
Las zonas muertas consignadas por el documento de Naciones Unidas son en su mayor parte causadas por el exceso de nitrógeno de los fertilizantes usados en la agricultura y que son arrastrados hasta el mar. Esa "cascada de nitrógeno" propicia un aumento del plancton que elimina rápidamente el oxígeno del mar causando la muerte lenta de las criaturas del fondo marino como las almejas, langostas y ostras, según señala.
Pero Brewer y Peltzer manifiestan que hasta ahora no existen modelos que puedan medir con precisión los altos niveles de CO2 atmosférico que es absorbido por el mar. Tampoco se ha observado de manera precisa la relación del cambio de la química oceánica con los límites fisiológicos de los organismos marinos.
Los científicos indican que las vastas zonas oceánicas que están bien oxigenadas el aumento del CO2 marino tendrá resultados insignificantes para la vida marina. "Sin embargo, está claro que aun cuando no disminuyan los niveles de oxígeno, las zonas muertas de los océanos aumentarán como resultado de las mayores concentraciones de CO2", según dicen. Y con el calentamiento global que reducirá también los niveles de oxígeno "el efecto combinado será grave", advierten.