Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Política

FORENSES TURCOS DEL YAK 42

Uno de los médicos declara que el general Navarro «tenía prisa» y «olía a alcohol y lo vio todo el equipo»
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Los forenses turcos que ayudaron a identificar los cadáveres de los militares del Yak-42 testificaron ayer ante el tribunal que juzga los errores en las filiaciones de 30 de ellos. En sus declaraciones, aseguraron que el general médico Vicente Navarro, principal acusado, les «prometió» que practicaría las autopsias de los cuerpos sin reconocer cuando llegasen a España. Una labor que finalmente no se produjo y cuya posibilidad tampoco fue comentada a los familiares de las víctimas, que se llevaron los féretros tras concluir el funeral de Estado.
La presencia como testigos de los forenses turcos fue recibida con aplausos por los asistentes a la vista. El 31 de marzo, el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, había desestimado sus testimonios, como pedían la fiscalía y las acusaciones particulares, por «irrelevantes». Sin embargo, ayer reconsideró su postura con la justificación de que, en un juicio de estas características, «se pueden proponer nuevas o sorpresivas pruebas».
Tanto Bulent Sam como Omer Muslumanoglu aterrizaron por su cuenta y riesgo en Madrid la noche anterior. No sabían si su presencia iba a cambiar la opinión del tribunal, pero decidieron coger el avión desde Estambul atendiendo a las demandas de los familiares. Querían «salvar su honor» y defenderse de las acusaciones del general Navarro, que en su declaración les imputó mala praxis y trabas durante la identificación de los cadáveres.
Sus testimonios, por lo tanto, eran muy esperados y no decepcionaron. Ambos fueron desmontando, uno a uno, los argumentos de defensa del oficial médico y sus dos subordinados, el comandante José Ramírez y el capitán Miguel Sáez, también acusados de un delito de falsedad de documento oficial cometido en las actas de defunción y necropsia. La fiscalía decidió mantener su petición de condenas para ellos: cinco años de prisión para el general Navarro y cuatro años y medio para sus colaboradores. Los forenses vinieron a incidir en «las prisas» que tenía el general para acabar «cuanto antes» las identificaciones y firmar las repatriaciones para llegar al funeral de Estado que se iba a celebrar horas después en la base de Torrejón de Ardoz (Madrid).
-«¿Les presionaron para concluir las filiaciones»?, preguntó el fiscal Fernando Burgos.
-«Insistieron en llevárselos. Dijeron que no podían esperar a los resultados de ADN de los cuerpos sin reconocer», respondió Bulent Sam.
-«¿Les dieron alguna razón?», inquirió el fiscal.
-«Que el avión esperaba y que tenían que llegar al funeral de Estado. Nos prometieron que los acabarían de identificar en España, que ellos se responsabilizaban».
Botella de vodka grande
En el ambiente de la vista flotaban las declaraciones que días antes había formulado Bulent Sam, en las que aseguraba que Navarro «iba borracho» durante la filiación de cadáveres. Un comentario que ratificó a preguntas de la defensa del principal acusado: «Estaba consciente para trabajar, pero olía a alcohol y eso lo vio todo el equipo». Ya en la calle, concluida la vista, el propio forense añadió que en la sala donde se encontraba el oficial había una botella de vodka «grande», y que no le habría dado más importancia si no hubiera sido por las «mentiras» que ha contado el general Navarro sobre ellos en el juicio.
Los dos forenses contradijeron el testimonio del militar al asegurar que el acta de entrega de los cadáveres «fue traducida al español» por el intérprete del consulado. El 25 de marzo, el general había señalado que firmó «pese a que todo estaba en turco y no entendía nada». Los especialistas médicos coincidieron en afirmar que los cadáveres eran llevados de las bolsas a los ataúdes por militares españoles. Un proceso, en cambio, que el propio Navarro atribuyó a soldados turcos, dejando entrever que en ese intercambio se produjo el «baile de números».
Vocento
SarenetRSS