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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Cultura

EL SINATRA ESPAÑOL

Un nuevo musical lleva al teatro el repertorio del célebre artista valenciano, bautizado como el Sinatra español y aún hoy rey en todos los karaokes

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16 de abril de 1973. Son las diez de la mañana. Camino de Madrid, el BMW 2800 conducido por Nino Bravo -nombre artístico de Luis Manuel Ferri- encara una curva con cambio de rasante de la N-III a su paso por la localidad conquense de Villarrubio. El vehículo se sale de la calzada y da varias vueltas de campana. Gravemente herido, el artista valenciano fallece instantes después en una ambulancia que había puesto rumbo a un hospital madrileño; sólo tenía 28 años. Sus dos acompañantes, los integrantes del Dúo Huma, logran sobrevivir. Ese día, el mundo de la canción ligera española lloró la pérdida de uno de sus símbolos. Muy pocos podían imaginar entonces que el éxito de sus pegadizas baladas iba a perdurar pasadas tres décadas. Que 'Noelia', 'América, américa', 'Un beso y una flor' o 'Libre' sigan pegando fuerte en cualquier karaoke que se precie convierten a Bravo en uno de esos artistas que vive para siempre en el corazón de sus fans.
Hoy se cumplen 36 años de su inesperada y terrible desaparición, pero el hombre que revolucionó el universo pop de los últimos años del franquismo ha dado un paso más al 'resucitar' en los escenarios teatrales dentro de un musical. Vuelve 'Nino Superstar', un auténtico genio del romanticismo vocal.
«Es un mito. Ahora mismo está incluso por encima del grandísimo Raphael». El productor del espectáculo, Eliseo Peris, se deshace en elogios hacia el desaparecido cantante. Suya fue la idea de rememorar mediante 19 canciones su vida y trayectoria musical. Le ha costado «un año y medio» llevarla a la práctica. Su experiencia en el mundillo de la mano de trabajos de éxito como 'Beatles, la leyenda' le permitió salvar los obstáculos. «Enseguida hablé del tema con Amparo, su viuda. Al principio la familia se resistía porque sólo quería un producto de calidad, y creo que lo hemos conseguido», relataba mientras da los últimos retoques a la creación.
El esperado estreno de 'Nino Bravo, el musical' tuvo lugar el pasado 3 de abril en el Palacio de Congresos de Valencia y estuvo rodeado de una gran expectación. Hacía tiempo que el recinto de la capital del Turia tenía colgado el cartel de 'No hay billetes', algo nada extraño si se tiene en cuenta que el artista es toda una institución en su tierra natal. La obra realizará hasta junio ocho escalas durante su gira por la península, entre ellas San Sebastián -el próximo día 30- y Logroño. Después del parón veraniego recalará en Bilbao, si bien todavía no está fijada la fecha ni el auditorio que lo acogerá.
Quienes esperen un musical al uso, se equivocan. El propio Peris desvela que «ninguno de los intérpretes» hace las veces de protagonista. El inolvidable cantante está presente a través de una pantalla de doce metros de longitud instalada en la parte trasera del escenario, donde se intercalan imágenes o entrevistas inéditas cedidas por personalidades del mundo de la música de la talla de Augusto Algueró, José Luis Ulibarri o Juan Carlos Calderón. Una banda compuesta por diez músicos, un coro y cuatro jóvenes vocalistas elegidos en dos populosos castings ponen el toque distintivo a la obra.
Sin sustituto
Si los componentes de Class Music han buscado una fórmula para que nadie dé vida a Nino Bravo, es porque estaban persuadidos de que su cálida voz era única y difícilmente sustituible por un mero imitador. «Tenía un registro de tres octavas», recuerda a su vez el conocido periodista y productor musical Julián Ruiz, que le esperaba en un estudio de Polydor antes de su trágica muerte. El director del mítico programa Plásticos y Decibelios -en antena antes incluso de la llegada de la democracia a España- le presenta como un hombre «muy humilde, cariñoso y provinciano». En el buen sentido de la palabra, claro: «Yo le considero el Frank Sinatra español. No lo digo sólo por el estilo, seguramente más ajustado a los gustos latinos o mediterráneos, sino porque los dos tenían una voz característica e inigualable».
Se da la circunstancia de que, a comienzos de los 70, la Comunidad Valenciana dio una excepcional camada de cantantes melódicos. Juan Bau, Francisco, Jaime Morey, Juan Camacho... Todos tenían cierto parecido por el aire romántico que solían destilar sus canciones y encontraron su propio hueco en el complicado mundo de la venta de discos. Lo curioso es que los expertos postularan años después a un artista en las antípodas en los gustos tradicionales de la cantera levantina -Tino Casal- como sucesor de Bravo en los mejores festivales. Ruiz nunca lo terminó de ver en esa faceta. Será porque mientras con el intérprete de 'Eloise' hablaba de David Bowie, con el 'tenor' de Ayelo de Malferit lo comparaba a Sinatra.
Un museo en su pueblo natal, miles de discos vendidos, club de fans con publicación propia... El legado del Nino Bravo es inmenso. Su figura ha sido homenajeada con profusión y canciones como 'Libre' todavía suenan de cuando en cuando en las radiofórmulas, peso a lo cual apenas existen instantáneas de calidad del artista sobre un escenario. Menos aún en color. Tampoco le hizo falta ninguna campaña de marketing más allá de la inestimable ayuda de algunos pinchadiscos radiofónicos.
«Es una leyenda», proclaman Eliseo Peris y Julián Ruiz. Quién sabe, quizás el final trágico a su periplo musical haya resultado determinante para perpetuar su legado. Al igual que otros como Elvis Presley o Kurt Kobein, murió en pleno «auge musical» y pasó a la historia subido en ese pedestal.
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