Un gesto tan sencillo como pinchar un símbolo en la pantalla del ordenador puede evitar una agresión o cortar de raíz una situación de violencia verbal en la intimidad de una consulta médica. Osakidetza está implantando un novedoso dispositivo de alarma en los centros de salud de la red pública para alertar de que un trabajador del ambulatorio está siendo amenazado por un usuario. Se trata del llamado botón del pánico, una aplicación informática que permite a los profesionales sanitarios -facultativos, enfermeras y personal de administración- poder defenderse ante situaciones violentas «sin tener que enfrentarse al agresor o recurrir a los agentes de seguridad para resolver el incidente», según explica el responsable de la iniciativa y director médico de la comarca Guipúzcoa Este, Javier Herranz.
El procedimiento es muy sencillo. Basta con que un trabajador pinche el icono 'SOS' que aparece permanentemente en su pantalla para que salten todas las alarmas. Literalmente. Cuando un sanitario pulsa el botón del pánico, inmediatamente se activa una alerta de aviso en el ordenador del resto de trabajadores del centro de salud para que las personas que se encuentren más cerca del lugar donde se está produciendo la agresión acudan a auxiliar a la víctima. «Se trata de una medida fundamentalmente disuasoria. La reacción de un paciente encolerizado no es la misma si se encuentra solo ante una mujer que si aparecen otras dos o tres personas», reconoce el director médico de la comarca alavesa, Antonio de Blas.
Los facultativos entienden que se trata de una medida «bastante proporcional». «La respuesta de los compañeros a la llamada de socorro es inmediata. Y en estos casos, la capacidad de reacción es fundamental para evitar males mayores», subraya Herranz. Opinión que comparte su colega de Blas y la directora de Recursos Humanos de la comarca sanitaria Bilbao, Miren Ormaetxea. «Es una iniciativa muy resolutiva, porque el agresor suele entrar en razón y la cosa no va a más». Sólo si la situación se «vuelve insostenible» se solicita la intervención de los agentes de seguridad.
Las razones para pinchar el botón de ayuda son múltiples. Desde una agresión explícita, como un empujón o un golpe, hasta situaciones en las que un usuario amenaza al médico por negarse a recetarle un determinado fármaco o insulta al personal del centro de salud. «La reacción de un paciente ante lo que considera un trato inadecuado o una demanda insatisfecha es imprevisible. Afortunadamente, las agresiones a los sanitarios no suelen ser físicas, pero el malestar que genera en un médico o una enfermera un episodio violento es tremendo», explica el doctor Javier Herranz.
Guipúzcoa ha sido el primer territorio en implantar el sistema de alerta. Los buenos resultados obtenidos en los ambulatorios donde se ha puesto en marcha el botón del pánico han llevado al resto de comarcas a copiar la experiencia. Álava ha instalado el dispositivo de alarma en todos sus centros de salud hace dos semanas, mientras que los complejos sanitarios vizcaínos se están sumando poco a poco a la iniciativa promovida por Herranz. «La iniciativa ya ha comenzado de forma experimental en el servicio que más agresiones ha notificado y se irá extendiendo hasta completar la red de toda la comarca», adelantó Ormaetxea.
Sólo el año pasado, los profesionales que trabajan en los centros sanitarios de la red pública vasca sufrieron más de un centenar de agresiones y el doble de incidentes como insultos o amenazas. Para evitar este tipo de situaciones, los sanitarios apuestan por «el respeto entre las personas como pilar en el que se sustenta tanto el servicio que prestamos a los ciudadanos como el trato que reciben los pacientes». El último informe del Colegio Oficial de Médicos de Álava alerta precisamente sobre el incremento de las agresiones a facultativos en las dos últimas décadas.