El fabricante del modelo de tren Alvia utilizado en las conexiones entre Euskadi y Barcelona, la empresa vasca CAF, asumió ayer públicamente su «responsabilidad» por los «incidentes» registrados en las últimas semanas en los cambiadores de ancho ferroviario ubicados en Aragón, donde al menos ocho convoyes han quedado varados al descarrilar alguno de sus ejes desde el pasado 23 de enero. Según difundió ayer, ha enviado a personal cualificado para supervisar 'in situ' las operaciones y hallar las causas de las incidencias, que espera solventar en el menor tiempo posible.
La firma, que emitió un comunicado tras diversos contactos con las empresas públicas Adif y Renfe, subrayó que ninguna de estas salidas de vía «ha afectado, ni puede afectar a la seguridad de usuarios» porque se producen en un momento en que los convoyes circulan a muy baja velocidad, a cerca de 15 kilómetros por hora. Si el cambio de ancho no se completa correctamente, enfatizó la compañía, «el tren se queda detenido y bloqueado», por lo que no existe riesgo para los viajeros, sólo la molestia de tener que terminar el trayecto en otro medio de transporte.
Como publicó ayer EL CORREO, trenes Alvia S-120 fabricados por CAF en consorcio con la francesa Alstom han presentado reiterados problemas en las últimas semanas en las operaciones de cambio de ancho de sus ejes, un proceso que se efectúa de forma obligatoria para pasar de las vías de alta velocidad a las convencionales o viceversa, dado que tienen diferente anchura entre raíles. En el caso de las conexiones entre Euskadi y Barcelona, esta operación se lleva a cabo de forma habitual en el intercambiador de Delicias, muy cerca de la estación de Zaragoza. En el corredor Irún-Pamplona-Madrid, donde se produjo este mismo lunes el último descarrilamiento de un Alvia S-120, se efectúa en el cambiador de Plasencia, también en Aragón y que ayer estuvo inoperativo, dijo Renfe.
CAF, cuyos trenes incorporan un sistema propio de rodadura desplazable (llamado Brava: bogie de rodadura de ancho variable autopropulsado), aseguró ayer que a raíz de estos incidentes ha extremado las «medidas de control» en ambos intercambiadores para «esclarecer las causas que provocan este comportamiento anómalo» y conseguir la «erradicación» de los incidentes detectados. Hasta la fecha, estas salidas de vía han afectado a varios centenares de usuarios de las líneas de Renfe, que en todos los casos han debido ser trasladados a sus puntos de destino en autobuses o trenes alternativos y con notables retrasos, de hasta varias horas, respecto al horario normal.
En servicio desde 2006
La empresa de Beasain, puntera en el ámbito ferroviario europeo y con creciente presencia en América, aseguró que ha desplazado a las instalaciones de Delicias y Plasencia a «personal cualificado» que supervisa las operaciones de cambio de ancho de forma permanente. Entre otras medidas, se han monitorizado los procesos con sistemas de vídeo para tratar de hallar el punto exacto en el que falla el sistema y las ruedas pierden el raíl. «Estamos colaborando activamente» con Renfe y con Adif, subrayó CAF.
El S-120 de CAF y Alstom está en funcionamiento desde 2006, momento desde el que se «han realizado más de 300.000 operaciones de cambio de ancho», subrayó la empresa vasca. Renfe adquirió en diversos lotes un total de 59 convoyes, 28 para dar servicio Alvia y otros 29 de la serie S-121, de similar diseño, para la marca Avant de media distancia y alta velocidad. Fuentes de Renfe indicaron ayer que los problemas con el cambio de ancho no han afectado al otro modelo de Alvia, el que cubre el trayecto Euskadi-Madrid fabricado por Talgo y Bombardier bajo la denominación S-130.