El Barakaldo puso fin el lunes a la sequía goleadora que le ha desplazado de los puestos de promoción. Un gol en seis partidos es la exigua renta que habían obtenido los pupilos de Alberto Iglesias en el último mes de competición. Pero la reacción ha llegado en el momento decisivo. «Ante el Sporting B no podíamos fallar. La victoria era primordial para mantener viva la esperanza de entrar en el 'play-off'», señala Jon Solaun, autor del primero de los dos goles que dieron el triunfo a los de Lasesarre.
En el apartado anímico, la victoria supone un refuerzo considerable, pero por encima de todo está el valor de los tres puntos. «En estas últimas semanas nos hemos descolgado de la cabeza y ya no hay margen de error. De haber cosechado otro resultado habríamos dicho adiós a la promoción casi definitivamente. Pero ahora quedan doce puntos en juego y estamos a solo cuatro de los puestos de 'play-off'», destaca.
A sus 34 años, Solaun sigue siendo una de las piezas claves del equipo. La experiencia del año pasado, en el que el Barakaldo luchó por el ascenso a Segunda A, sigue fresca en su memoria y tiene la intención de pelear hasta el final por intentar vivir de nuevo «algo tan bonito y emocionante». Para ello, es consciente que no se pueden permitir más errores. «Lo tenemos muy complicado. Hay muchos equipos en la pelea y no dependemos de nosotros mismos pero si no ganamos, no habrá ninguna opción. No podemos hacer las cuentas de la lechera, tenemos que centrarnos en sacar adelante una a una las cuatro finales que nos quedan y ver qué pasa», advierte.
Cuestión de rachas
El objetivo no es nada fácil pero el medio centro fabril se muestra optimista. «Hemos pasado un bache importante y aún así seguimos con opciones. Además, el equipo ha demostrado que tiene ambición y ganas. Estamos mentalizados de que podemos recortar la distancia si logramos hacer los deberes porque el grupo ahora está muy igualado. Los de abajo están poniendo en aprietos a los de arriba», insiste.
Para Solaun el gol es cuestión de rachas. «Hemos hecho partidos buenos y malos y aunque generábamos ocasiones no las materializábamos», asegura. Eso sí, sin cargar las tintas sobre los compañeros de arriba. «La responsabilidad de marcar no puede ser sólo de uno o dos jugadores. Los del centro también tenemos que sumar goles. Es cosa de todos», recalca.