Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Mundo

batalla campal en bangkok

Bangkok es un campo de batalla que amenaza con extenderse a todo el territorio hasta lograr que se celebren elecciones

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Se han cumplido los peores pronósticos. Las calles de Bangkok volvieron a convertirse ayer en el escenario de una batalla que anoche había dejado, al menos, dos muertos y un centenar de heridos. Según anunció el ministro adjunto a la jefatura del Gobierno, Sathit Wongnongtoey, la primera víctima del conflicto falleció tras recibir un tiro en el pecho. Además, otras cinco personas están en estado crítico con heridas de bala. Sin embargo, portavoces de los 'camisetas rojas', los manifestantes opositores al actual primer ministro, Abhisit Vejjajiva, y leales al depuesto dirigente Thaksin Shinawatra, aseguran que cuatro de sus seguidores fueron abatidos después de enfrentarse a los soldados completamente desarmados.
En cualquier caso, lo que nadie niega es que la capital de Tailandia vivió ayer horas de pánico envuelta en gases lacrimógenos, al ritmo de los disparos de material antidisturbios, y bajo el baño de chorros de agua a gran presión.
No había amanecido aún cuando varios centenares de tropas trataron de asegurar el cruce de Din Daeng, uno de los más concurridos de la capital y centro de negocios, y hacer valer así el estado de excepción que había decretado el domingo Vejjajiva, al que se acusa de haber accedido al cargo de forma antidemocrática y que el sábado se vio obligado cancelar la cumbre de la ASEAN.
Los manifestantes, a los que un Shinawatra en el exilio había arengado para que hicieran la revolución, recibieron a los militares con cócteles molotov, piedras y, según el Ejecutivo, también armas de fuego, razón por la que los efectivos tuvieron que disparar. Lo hicieron al aire, según el actual dirigente, y a matar, según los 'camisetas rojas'.
Ayeboon Naraporn, residente de Bangkok, trabaja en la calle Ratchathew, una de las que fueron tomadas ayer por los seguidores del Frente Unido por la Democracia y contra la Dictadura. «A las ocho, cuando salí de casa, escuché en la radio que la situación estaba bajo control», cuenta. «Pero lo cierto es que la calle estaba cortada con un autobús al que habían prendido fuego. Algunos manifestantes llevaban machetes y los soldados no podían controlar la situación».
Según el Gobierno, los opositores utilizaron treinta autocares para sembrar el caos en la capital, y quemaron diez de ellos. En un episodio especialmente violento, incluso trataron de estrellar un coche en llamas contra los soldados, a los que el primer ministro había ordenado tomar el control «haciendo uso de todos los medios necesarios», incluidos tanques que todavía no han hecho su aparición.
Finalmente, anoche parecía que la mano dura había surtido efecto. El diario 'Bangkok Post' calificaba la situación de «tensa calma», y aseguraba que los centenares de manifestantes se habían retirado a su feudo, frente a la sede del Ejecutivo, donde prometieron continuar con la lucha «hasta que caiga Vejjajiva». Varios países consideran que los enfrentamientos continuarán y han emitido comunicados en los que recomiendan a sus ciudadanos que no viajen a Bangkok.
Advertencias fundadas
La población de la capital considera que las advertencias están bien fundadas. «La inestabilidad no acabará hasta que se celebren elecciones generales con la supervisión de organismos internacionales que aseguren su transparencia», asegura Naraporn. «De lo contrario, los enfrentamientos escalarán y se propagarán por el resto del país». Ayer, las manifestaciones ya habían alcanzado el norte de Tailandia, donde tiene más fuerza la figura del controvertido Shinawatra, que ha sido condenado en rebeldía a dos años de cárcel por corrupción.
Para evitar males mayores, el primer ministro Vejjajiva instó ayer a los 'camisetas rojas' a cejar en sus manifestaciones en un mensaje televisado. «Aquellos que quieran ayudar a restaurar la normalidad pueden irse a casa antes de que tomemos decisiones más drásticas», amenazó antes de añadir que «el Gobierno ha diseñado ya un mapa para hacer cumplir la ley».
Habrá que ver ahora si son ciertos los rumores que apuntan a una posible pérdida de apoyo de Vejjajiva entre la cúpula militar, cuyo poder queda patente en los veinte golpes de estado que ha protagonizado desde 1932, fecha en la que el país abolió la monarquía absolutista para convertirse en una monarquía constitucional. La última asonada, en octubre de 2006, marca el origen de la inestabilidad actual, ya que la Junta Militar derrocó a Thaksin Shinawatra.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS