Casi 60.000 familias españolas perdieron su piso en 2008 por no poder pagar la hipoteca. En concreto, el año pasado, cuando se materializó la crisis, se registraron 58.686 ejecuciones hipotecarias, más del doble que en el ejercicio anterior y el triple de las computadas en 2006. La eclosión del fenómeno está íntimamente ligada al crecimiento del desempleo -2008 terminó con 3,1 millones de parados, un millón más de los que había doce meses antes- y a la imposibilidad de muchas persons de hacer frente a unas cuotas que a menudo representan más del 50% de sus ingresos. Son los primeros y más ferozmente afectados por una recesión que se está cebando con quienes, al calor de unos intereses bajos y en plena burbuja inmobiliaria, accedieron a créditos que les hacían vivir con el agua al cuello y les impidieron reaccionar en tiempos de vacas flacas.
Los datos proceden del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y fueron difundidos ayer. Las ejecuciones hipotecarias, que mayoritariamente impulsan bancos y cajas ante los juzgados civiles cuando hay impagos, alcanzaron su mayor crecimiento en el último trimestre, momento en el que la debacle económica mostró la cara más amarga. De hecho, 21.211 procesos, más de la tercera parte, tuvieron lugar entre octubre y diciembre.
El CGPJ ya había pronosticado en informes anteriores que esto sucedería. Estos embargos por impago de hipotecas permiten que la entidad atrapada subaste la vivienda para recuperar el importe prestado más los intereses. Así que en «momentos de dificultades financieras y económicas», los jueces ya contaban con que se multiplicarían. Pero la virulencia de la crisis incluso dejó cortas esas previsiones, que hace pocos meses hablaban de 53.696 ejecuciones, 5.000 menos de las que al final resultaron.
Y para 2009 las cosas empeoran. El desempleo ha continuado su escalada durante este año y ya alcanza los 3,6 millones de parados. Un panorama que, previsiblemente, multiplicará los impagos y, como consecuencia, las ejecuciones hipotecarias: según el CGPJ aumentarán un 43,5% y llegarán a las 76.463 cuando finalice el ejercicio. Es un termómetro que revela la dimensión real de la recesión, si se tiene en cuenta que las familias sólo dejan de pagar el piso en situaciones extremas y cuando los recortes en todo tipo de gastos han resultado infructuosos.
Retrasar los pagos
La proliferación de este tipo de procesos también ha supuesto más trabajo para los juzgados. Los expertos sostienen que el procedimiento es sencillo y el tiempo de resolución, antes de agravarse la crisis, solía estar entre seis y ocho meses. Pero ahora, ante el aluvión de ejecuciones, el plazo se amplía a entre diez y catorce.
La afección no es igual en todas las autonomías, y son Andalucía, Cataluña y Valencia las que más procesos han registrado. Por su parte, en el País Vasco hubo 985 casos frente a los 584 de 2007. Es decir, se produjo un crecimiento del 68,7% por un 126,2% en el conjunto de España. ¿A qué se debe? Sobre todo, al retraso con el que la crisis llegó a la comunidad, un territorio además mucho menos lastrado por el ladrillo que el resto del país.
La BBK, la principal caja vasca, apostilló ayer que en Euskadi los embargos no se han disparado, pero sí han crecido mucho los acuerdos de prórroga para que los hipotecados en horas bajas retrasen sus pagos. Aunque también es cierto que, en parte de estos casos y si la suerte de los morosos no cambia, se termina ejecutando la hipoteca. En general, las entidades financieras prefieren dar facilidades a sus clientes para atrasar pagos a aumentar el volumen del 'sonajero' (la cantidad de llaves de pisos para subastar), que es una fuente de complicaciones.
Los particulares no son los únicos afectados por la crisis. La consultora PricewaterhouseCoopers publicó ayer un estudio en el que se revela que durante el primer trimestre de 2009 los concursos se han disparado un 238%, hasta alcanzar los 1.380 en España (71 en el País Vasco). Las empresas inmersas en estos procesos son, sobre todo, las vinculadas con la construcción y con el sector inmobiliario.