La crisis tiene su propia geografía y va por barrios, en este caso por pueblos. La destrucción de empleo que la recesión está provocando en las ciudades de más de 40.000 habitantes de la comunidad autónoma vasca presenta una distribución desigual, que hunde sus raíces en el modelo productivo y de empleo que tiene cada una. Así lo revelan los registros de la Seguridad Social, que atribuyen, por este orden, a Getxo, Irún, Basauri y Vitoria el porcentaje más alto de pérdida de afiliación desde el último mes de 2007, cuando comenzaron a vislumbrarse los primeros síntomas de un ajuste económico que entonces nadie vaticinaba tan profundo y duradero.
Salvo en Vitoria, los municipios en donde más empleo se ha destruido están entre los que menos han visto crecer el paro en ese mismo periodo de tiempo. La explicación es que, por lo general, muchas personas no trabajan en su localidad de residencia, por lo que un empleo perdido en una zona no tiene por qué traducirse allí en un parado más; además de que la población activa, que incide también en el paro, se rige por sus propias reglas.
De los nueve municipios vascos con más de 40.000 habitantes (Bilbao, Barakaldo, Basauri, Getxo, Portugalete, Santurtzi, Vitoria, San Sebastián e Irún) -la Seguridad Social no facilita datos por debajo de este nivel de población- Getxo es el que, proporcionalmente, ha tenido más pérdida de cotizantes al sistema, con el 5,3%, que en números absolutos equivale a 1.137 empleos. Cifra que contrasta con el 0,6% de Santurtzi y de San Sebastián, los que mejor parados han salido hasta la fecha.
Las ciudades recogidas en esta estadística oficial suman el 53% de la afiliación a la Seguridad Social de Euskadi y han perdido 13.044 cotizantes (el 5,7% del total), lo que demuestra que sufren más intensamente que las localidades pequeñas las consecuencias de la actual fase de declive económico.
Mejor que en España
La caída de la afiliación en otros municipios, excepto Irún que sufrió un retroceso del 4,7%, es menos espectacular y se acerca más a la media registrada en el País Vasco, donde el descenso fue del 2,3%. Este retroceso supone una evolución mucho más moderada que en el conjunto de España, que ha perdido el 5,8% de cotizantes a lo largo del periodo, equivalente a 1,12 millones de ocupados. Basauri y Vitoria han cedido el 3,6% y el 3,5%, respectivamente.
Si la evolución se mide por provincias, las cifras se igualan mucho, ya que oscilan entre la bajada del 2,6% de Álava -hasta ahora la más afectada por la recesión- y el 2,2% de Guipúzcoa, con un 2,4% para Vizcaya.
La crisis de la construcción y de la industria, las actividades donde más empleo se ha destruido, ha sido especialmente importante en Vitoria. En general, las capitales de provincia, que acogen una mayor proporción de empleo de la Administración -más estable que el del sector privado-, suelen verse menos afectadas por la caída de la ocupación, pero en el caso de la capital alavesa ni siquiera la importante presencia de la sede central del Gobierno vasco y sus centenares de puestos de trabajo ha servido de colchón para amortiguar el durísimo ajuste laboral. En lo que va de año, en Álava se han aprobado un centenar de regulaciones de empleo y entre los afectados este año y los que están sin trabajar desde el pasado, hay más de 8.000 operarios en el dique seco.
El hecho de que se hayan dado caídas del 5,3% en localidades como Getxo, donde el empleo industrial es testimonial y la construcción ha tenido escasa presencia en los últimos meses, muestra una faceta novedosa de la crisis: una fuerte pérdida de ocupaciones en el sector servicios -comercio, hostelería, servicios personales...-. Una bajada favorecida por la reducción del gasto de sus ciudadanos ante las perspectivas de una crisis prolongada. En la metrópoli, Bilbao, el descenso ha sido del 2,6%, la mitad que en Getxo.