Juan Diego no se cansa de dar las gracias por vivir de una profesión en la que lleva más de cuatro décadas. El comprometido, camaleónico y querido intérprete sevillano está de subidón, pues lleva unos años en que su trabajo se ha visto reconocido con tres Goyas y una Concha de Plata, galardones a los que está a punto de sumar el que le entregará su amigo y compañero Antonio Banderas el próximo 18 de abril en el Festival de Málaga.
El certamen andaluz es muy especial para este sólido actor, que acabará el año celebrando sus 67 primaveras. «Recibí la noticia con estupor porque en esta ciudad tengo familia y muchos amigos. Además, es el festival de cine español más importante que tenemos y ahora que todos están en contra de nuestras películas...», manifiesta.
Está en racha este veterano profesional que no aparece en la gran pantalla desde 'Casual Day' y que ha encontrado una serie a su medida en 'Los hombres de Paco' (Antena 3). «Sigo muy ilusionado y esperando lo de siempre: seguir trabajando y tener en mis manos buenos guiones. Me han dado todas las oportunidades y me siento profeta en mi tierra. Hay montones de compañeros como yo y mejores que yo, pero me ha tocado a mí. No es humildad, pero no me lo merezco porque el día que crea que sí lo merezco seré insoportable», incide.
El barrio y el paro
Se cuestiona sus méritos, no olvida lo «efímero» que es todo lo que le está pasando y se queda con que lleva toda la vida interpretando y con los encuentros con veteranos colegas. También le preocupa la imagen del cine doméstico y se remonta al momento en que los actores «miramos a Irak, a decir el 'no a la guerra', que no es más que estar a favor de los derechos humanos frente a las injusticias. Pero ese grupo que habla de patria decide que eso está mal. Nuestro cine es cojonudo y más que nunca está hablando de nosotros. Ahí están nuestras señas de identidad porque habla de temas que no se tocan en el Congreso. Hacemos películas para conocernos. Se puede criticar, pero no estar en contra del cine que se hace aquí», señala.
Dice Diego que los actores «no somos de otra galaxia», sino que están en contacto con las historias que hacen, «con el dolor, la felicidad, el barrio, el paro...». El actor no ha ido a otros países a buscar fortuna, porque «para salir tienes que saber inglés o ser como Almodóvar, que va de lo particular a lo general, del manchego al neoyorquino». «Soy de pueblo y me impresionó 'Volver', que se entiende como se entiende 'Poeta en Nueva York'. Almodóvar triunfa en español y luego lo han hecho en inglés Antonio, Penélope y Javier», añade.
Ha elegido «poco, por temporadas, porque sólo eligen los elegidos», y «cuando digan los bancos» empezará a rodar con Rosa María Sardá la adaptación de la novela de Simenon 'El gato', a las órdenes de Agustí Villaronga. También estrenará en abril 'Los esperpentos', el último guión de Rafael Azcona, que se exhibirá en una de las noches «especiales» del Festival de Málaga.
Le queda «todo» por hacer y se reinventa cada día. «Ser actor es dificilísimo. Me veo y veo a los demás. Haces películas que son un espejo de la gente y tienes que ser lo más cercano a la imagen del personaje que está sufriendo, viviendo, muriendo... Pero en la profesión estoy como un novio, a ver quién me quiere y me llama».