Al contrario de lo que empiezan a plantear los hosteleros, el Consistorio de Barakaldo no está por bajar la guardia y mantendrá la férrea vigilancia policial en Juan de Garay «hasta que haga falta». «La fecha nos la van a marcar las circunstancias», asegura la edil de Seguridad Ciudadana, Olga Santamaría, quien no parece dispuesta a repetir el error del año pasado, cuando el despliegue de agentes iniciado entonces a consecuencia de otras trifulcas se interrumpió al de pocas semanas y degeneró en un rebrote de las reyertas.
De momento, el despliegue que se inició en febrero con el cerco a la zona de marcha por parte de 22 guardias prosigue, aunque no siempre de forma tan drástica. «No se puede mantener de modo constante a tantos efectivos», reconoce Santamaría. La concentración de jóvenes se ha reducido en la calle y la vigilancia se realiza ahora de forma aleatoria, unos fines de semana con más agentes y otros con menos. «El objetivo es relajar la situación, pero sin que nadie se confíe y piense que se va a ir impune si la lía», justifica.
Desde el Ayuntamiento admiten que la presencia de adolescentes ha descendido en Juan de Garay y lo definen como su «mayor logro», aunque no consideran que la clientela se haya reducido a la mitad, como sostienen los hosteleros. A juicio de Santamaría, «los bares siguen llenos» y lo que hay es menos presencia de jóvenes bebiendo en la calle, sobre todo debido a la nueva ordenanza contra el botellón. «Al eliminar las aglomeraciones, hemos evitado la principal fuente de problemas», apunta la concejala.
Sanciones a bares
La Policía, pese a todo, «no pierde de vista a las personas consideradas conflictivas» y el Consistorio tampoco ha renunciado a la idea de colocar cámaras de videovigilancia en la calle, como prometió en febrero. «Estamos todavía en la fase de tramitación, ya que es un tema complicado que requiere, entre otros, el visto bueno del Gobierno vasco», asume la responsable de Seguridad Ciudadana. Los cacheos preventivos en busca de navajas se mantienen, al igual que la imposición de multas por tomar parte en peleas.
Pero han sido el comercio y la hostelería los más afectados. Al cierre definitivo de dos bazares que vendían alcohol a menores y la clausura temporal de un bar por idéntico motivo se han unido en las últimas semanas nuevos expedientes sancionadores, aunque de menor relevancia. En concreto, el Ayuntamiento ha multado a otros tres locales de copas por exceso de ruido, incumplimiento de horario y la presencia de un joven de 15 años dentro del establecimiento, respectivamente. Aún así, la impresión municipal es que los profesionales del sector, «en su gran mayoría», están colaborando.