Mes y medio después de celebrarse las elecciones del 1 de marzo, el PNV afronta hoy un Aberri Eguna cargado de un profundo simbolismo. La formación jeltzale, que ha ostentado la presidencia del Gobierno vasco desde los primeros comicios autonómicos en 1980 tras el final de la dictadura, celebrará este mediodía en la Plaza Nueva de Bilbao el Día de la Patria Vasca con el convencimiento de que el próximo lehendakari será socialista, Patxi López, líder de un partido, el PSE, cuyo proyecto político es el «unionismo» y que va construir su mandato «bajo la mentira». «Ha traicionado lo que ha prometido, y eso no se lo va a perdonar la sociedad vasca», sostienen los peneuvistas en el manifiesto redactado para la ocasión, un documento en el que a pesar de sus duras críticas al pacto PSE-PP y de la radicalidad de su discurso, también aseguran que no se 'echarán al monte'. «Somos un partido institucional», recuerdan.
La dirección del PNV hizo público ayer el contenido del texto, cuyas líneas maestras ya dibujó este pasado jueves Andoni Ortuzar, presidente del partido en Vizcaya. Un mensaje muy al 'estilo Aberri', con marcadas connotaciones soberanistas. Mención a los siete territorios y a la necesidad de «construir la nación vasca», unas alusiones que, por ejemplo, también aparecieron en 2008, pero que en esta edición sobresalen más después de que permaneciesen enterradas bajo el tamiz pragmático que Juan José Ibarretxe dio a sus discursos durante la campaña electoral.
Pero más allá del contenido destinado a ensalzar las esencias abertzales, el manifiesto que se leerá esta mañana en el acto en el que intervendrán Iñigo Urkullu y el propio lehendakari en funciones, es empleado por el PNV para arremeter con toda su artillería contra el pacto PSE-PP que permitirá la investidura de Patxi López.
En gran medida, el texto supone un resumen por escrito de todos los reproches lanzados por los jeltzales a los socialistas desde que se confirmó la determinación del PSE de llegar a Ajuria Enea. Así, acusan a los partidos «constitucionalistas» y «unionistas» de haber «perfeccionado» la fallida estrategia desarrollada en 2001: la «misión de uniformar España», un proyecto que, según el PNV, ya manifestaba José Antonio Primo de Rivera.
Moderación
En un tono de máxima dureza, los peneuvistas censuran la decisión del PSE de aliarse con el PP para obtener el Gobierno vasco. En este sentido, aseguran que la oferta de Ejecutivo «transversal» presentada a los socialistas tras los comicios era sincera. Sin embargo, se señala en el documento, la formación encabezada por López ha optado por rechazarla -a pesar de haberla defendido «durante años»- y ha apostado «por el frentismo». «El PSE va a construir su mandato bajo la mentira», se añade en un texto que, además de denunciar la actitud de ETA, también busca sosegar los ánimos de la militancia más moderada.
«La sociedad vasca va a comprobar una vez más nuestro sentido de la responsabilidad», sostienen los dirigentes del PNV, quienes rechazan que vayan a ejercer un «contrapoder». Una hipótesis que se extendió después de que Ibarretxe afirmase que el PNV seguiría liderando Euskadi. «No nos estábamos refiriendo a una oposición irresponsable. Queríamos llamar la atención sobre que cuando lleguen las horas difíciles o el actual Gobierno se agote sabremos asumir nuestra responsabilidad en base a nuestro proyecto», se matiza.