Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Bilbao Basket

Liga ACB

Vidorreta fue expulsado por el vizcaíno Kiko de la Maza y el equipo lo acusó tras haber llegado bien colocado al final del cuarto

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Un infructuoso ajuste de cuentas
Blums trata de frenar a un jugador del Pamesa. / FOTOS: DAMIÁN TORRES
Quedaban 32 segundos para el final del tercer cuarto cuando los astros se alinearon. Son cosas del destino. Kiko de la Maza tuvo que sustituir a Pérez Pizarro y Vidorreta entendió que la hora había llegado. La colisión era inevitable. Una mala decisión arbitral -una posesión dada por acabada cuando el balón había tocado claramente el aro en el lanzamiento previo- encendió la mecha. Hasta entonces, se habían evitado. Apenas un par de quejas al paso. Pero en el banquillo había ganas de algo. Una técnica vuela cuando las protestas por la citada acción habían ya amainado tras la cortina del tiempo muerto. Fue la señal.
El de Indautxu buscó el espacio libre. Sin obstáculos ni intermediarios. Cara a cara separados por diez metros. Aquello no eran protestas. Desde la banda citaba al colegiado vizcaíno. Amparado con los gestos en que él no había rebasado el área técnica, quedó en el parqué el contenido de sus gritos. Rafa Pueyo hizo lo que todo buen asistente debe, tratar de reconducir a su superior junto al rebaño, que esperaba indicaciones en el tiempo muerto que no estaba sirviendo para su cometido. No lo hizo. De la Maza entendió que no podía permitir tal asonada y sus dos puños volaron al aire. A la calle.
En estos casos, la razón, aunque parezca una locura, es lo de menos. Hay que buscar la practicidad, la lógica. En el cercano Museo de las Ciencias, una máxima de Albert Eisntein reza: «La mejor forma de contrarrestar el poder de la bomba atómica es la paz». No es lo que se buscó ayer en La Fonteta. Permitir que una acción sin más, una de muchas en un encuentro, derive en la expulsión de un entrenador y en lo que ello conlleva para un equipo, no es de recibo. Porque estaba en el aire que algo iba a pasar cuando Vidorreta y De la Maza volvieran a verse en una encrucijada.
Se sabía desde verano, cuando en Logroño el técnico puso en solfa al trío de colegiados vizcaínos, insatisfecho con sus actuaciones de pretemporada. El comportamiento de ayer lo corrobora. Aunque se metiera a ambos protagonistas en el mismo vaso mezclador, el cóctel resultaría intragable. ¿Para qué tentar a la suerte? Es de imaginar que no para bloquear al equipo que con sus habituales luces y sombras y una peculiar plasmación de las rotaciones se había ido del partido para siempre volver y amenazar con perpetuar sus opciones de alcanzar el 'play-off'.
Recker, otra vez titular
Porque el día tuvo su miga. El espíritu de Einstein parecía rondar por el vestuario vizcaíno. También dijo el científico alemán: «Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo». Fue justo lo que plasmó el Bilbao Basket. Con Recker de nuevo titular en Liga tres meses después. Y esta vez no conminado a la permuta error-banquillo. Toda la paciencia del mundo con el de Indiana, que volvió a enfurruñarse a más no poder con el aro rival. Y tras la primera doble rotación de Salgado y Paco Vázquez, más sorpresas táscticas. Savovic adelantando una plaza en detrimento de Lewis y Hampl emulando al Hamilton de Nurburgring. La grúa le colocó en la pista ante un atónito Markota.
Y lo bueno es que las maniobras surtieron efecto. Le costó al iurbentia entrar en juego, siendo la defensa su defecto de fabricación en la jornada. Al menos hasta el descanso, pues el Pamesa se fue a gozar del refrigerio con sólo cuatro cnastas de dos puntos falladas. Tampoco en ataque se llegaba a una buena nota creativa más allá del binomio Banic-Guardia. El trabajo de acoso y derribo de Oliver y Rafa Martínez sobre Bums y Salgado fue modélico y atenazó al iurbentia. Pero de manera definitiva. Todo cambió cuando Rafa Martínez sumó su segunda personal. Bajar la intensidad devolvió a los de Spahija a modelar una retaguardia mucho más vulnerable. A espasmos, la motricidad le permitía a los de La Casilla avanzar cada vez que se quedaban descolgados. Un 12-0 en contra era enjugado con siste puntos consecutivos de Seibutis que limitaban las alegrías taronjas.
Y el mundo se paró
En la segunda parte el mundo se paró. Primero porque los triples que hasta entonces no le entraban a los locales se apilaron en fila india camino del aro. Y además por ese fatídico 32 que asomaba en el luminoso como residuo de segundos del tercer cuarto. Pamesa estaba en bonus a los cinco minutos sin que en la cuenta del Bilbao Basket hubiera muesca alguna. Luego cambiaron las tornas, aunque en el cuarto final sucedió lo mismo. Bonu a los tres minutos para los locales sin ninguna falta en el haber de los hombres de negro, que ya habían palidecido bastante por las circunstancias. La buena interpretación de la defensa zonal más la generosidad de buscar siempre al compañero mejor ubicado permitieron a los vizcaínos momentos de grandeza entre los minutos 20 y 29. Con Hampl en pista, Spahija activó a Miralles para convertirle en su amedrentador. El pívot valencianista lo aprovechó para vivir un subidón de autoestima y confianza que le llevó a firmar la mjor estadítica de partido.
Atrás había quedado la posibilidad de retrasar mentalmente las vacaciones, las opciones, que las hubo, de ganar para echar el resto el jueves y domingo próximos en La Casilla, amén de meter al Pamesa en un jardín de cactus. El iurbentia volvió tocado y cambiado a la pista ya en ausencia de su entrenador. Mentalmente golpeado por los nueve puntos que debía remontar y alterado en su orden al iniciar Pueyo el largo decisivo con Markota como argumento que hasta entonces Vidorreta había desestimado. No hubo chispa en esa recta final. Ya casi no hubo nada.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS