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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

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José Ignacio Torre protagoniza la Pasión Viviente más antigua de Vizcaya
10.04.09 -

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Jesús crece en Balmaseda
José Ignacio Torre confiesa que no es religioso. / JORDI ALEMANY
Larga melena y una poblada barba. El perfil es sencillo, pero José Ignacio Torre sabe que para encarnar a Jesús en la Pasión Viviente de Balmaseda hace falta mucho más. A él le ha costado tres años, el tiempo que ha pasado desde que se apuntó en una lista como candidato. Hoy le ha llegado el día soñado. «Creo que, en algún momento, todos los vecinos nos hemos imaginado cómo sería hacer de Cristo», asegura.
La transformación exterior como protagonista de la Semana Santa balmasedana no ha sido especialmente dura para este joven soltero de 28 años. «He estado un año dejándome la barba y el pelo largo y he tenido que hacer un poco de deporte para bajar unos kilos», explica. Sin embargo, su trabajo en la construcción -es propietario junto a otro socio de una empresa de albañilería en Las Encartaciones- ya le ha curtido para la parte más física de su papel. «Al final, haber tenido que cargar con sacos de cemento en las obras me puede ayudar a soportar la cruz», confía.
En cualquier caso, sabe que el Vía Crucis será duro. «Son dos kilómetros y medio y la cruz pesa 73 kilos», recuerda. Por una especie de tradición, los actores que interpretan a Jesús nunca cargan con ella hasta el mismo Viernes Santo. No obstante, este año José Ignacio tuvo que sostenerla mientras le hacían una prueba con la corona de espinas. «Cuando la tienes encima te das cuenta de lo duro que es. Va a costar», admite.
Pero el trabajo físico será lo de menos. Lo que más le preocupa es reflejar la emoción de otros pasajes. «Yo no soy actor. He tenido que compaginar los ensayos con mi trabajo diario», se excusa. Pese a ello, su escena preferida es la Oración del Huerto, en la que se ha volcado todos los fines de semana desde el pasado octubre. «Hay mucho papel para memorizar», advierte. Sin embargo, lo principal no es el texto, sino la interpretación. «Es una parte con mucho sentimiento».
Todos estos preparativos, en los que se han volcado este año 800 vecinos, servirán para lograr que la Pasión Viviente de Balmaseda sea una vez más un referente. «Han sido tantas horas de trabajo para tanta gente que no quiero defraudarles», apunta. Para ello, José Ignacio goza del apoyo de sus compañeros de reparto y de los voluntarios que otros años interpretaron a Jesús. Hace un par de semanas celebraron la tradicional cena que reúne a estos sufridos actores, y allí recibió todo tipo de consejos. «Me dicen que esté tranquilo y que disfrute del momento, porque sólo ocurre una vez en la vida», señala.
El joven balmasedano obtiene del amor que siente por su pueblo las fuerzas necesarias para sacar adelante su misión. «No soy religioso ni hago esto por creencia. Lo hago por mantener viva una tradición», aclara. Tanto es así, que no piensa en las tres caídas que tendrá que sufrir durante el calvario. «No las hemos ensayado, porque no tendría mucho sentido si al hacerlo me puedo romper una muñeca», argumenta. Por eso, verá cómo se desarrolla todo «sobre la marcha».
Experiencia de apóstol
El nuevo Jesús ya tiene cierta experiencia en el Vía Crucis. El pasado año, con David Acebes como Nazareno, José Ignacio interpretó a uno de los apóstoles. «Hice de Andrés», precisa. Y de pequeño formó parte de la cantera de niños que realiza la llamada 'Pasión txiki'. «Cada vez que podía iba a los ensayos de los mayores, porque ha sido algo que siempre me ha gustado», señala.
A diferencia de años anteriores, el protagonista del Vía Crucis no tiene familiares que participen en la obra. Pero no se sentirá solo, ya que estará arropado por la mujer que interpreta a la Virgen María, Mari Carmen Rodríguez. Ella es la madre de uno de sus mejores amigos. «Nos conocemos desde que era pequeño y tenemos muchísima amistad», asegura.
Aún así, el joven insiste en que en Balmaseda no hace falta parentesco para sentirse «en familia». «Es un pueblo increíble, donde no necesitas quedar con amigos para salir a tomar algo porque todo el mundo te habla», afirma. Y más ahora que es Jesús y muchos le paran por la calle para darle su apoyo.
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