A los 32 años y tras 11 temporadas en el Euskaltel, Haimar Zubeldia está descubriendo en 2009 otro tipo de ciclismo. El cambio ha sido radical. De ser año tras año uno de los hombres fuertes del equipo vasco, destinado a brillar en las grandes vueltas, el de Usurbil ha decidido poner su clase y su experiencia al servicio de un líder en el mejor equipo del pelotón, el Astana. «Necesitaba un cambio. Después de 11 años en el mismo equipo me encontraba un poco estancado. Sé que tengo que trabajar para otros, pero hacerlo para ciclistas como Contador o Armstrong es gratificante», explica para justificar su nuevo papel en el pelotón. De momento, en el País Vasco se aplica a fondo para proteger al líder de la carrera.
-¿Cómo ha quedado la Vuelta después de la etapa de Arrate?
-Todavía está muy abierta. Las distancias no son muy grandes porque Arrate tampoco da para mucho. Alberto Contador marcó una pequeña diferencia y es el candidato número uno para ganar, porque la crono le va bien.
-Ahora toca controlar la carrera.
-Sí, el equipo tiene un duro trabajo por delante antes del último día. Intentaremos llevar la carrera controlada. Seguro que hay mucha gente que intentará buscar la escapada y nuestro trabajo será controlar.
-Para Zubeldia, es un trabajo muy diferente al de años anteriores.
-Cuando fiché por el Astana ya sabía a lo que venía. Todo el mundo tiene oportunidades, pero cuando están Contador, Leipheimer, Klöden o Armstrong, pues tocará trabajar, no es algo que me preocupe. Estoy viviendo un ciclismo diferente, desde otra perspectiva, pero al mismo tiempo también me atrae.
-¿Cuándo y cómo surgió la posibilidad de cambiar de equipo?
-Lo llevaba meditando desde hace tiempo, sobre todo los dos últimos años. Necesitaba un cambio, porque once años en el mismo equipo son muchos, y quizá estaba un poco estancado. Buscaba algo diferente. No sé cuánto tiempo me quedará en el ciclismo, pero no quería terminar mi trayectoria habiendo probado en un sólo equipo. Surgió el tema del Astana y no lo dudé.
De líder a trabajador
-¿Había perdido la ilusión?
-No, no era eso, porque no me cuesta salir a entrenar y disfruto con lo que hago, pero buscaba otro entorno para dar un poco de chispa a mi carrera.
-Supongo que el cambio será importante, ha pasado de un equipo muy cercano como el Euskaltel, al más mediático del pelotón.
-Sí, y luego encima coincidió la vuelta de Armstrong, y se convirtió en más mediático todavía. Sí que es diferente, en Euskaltel todo era más fácil, porque todos éramos de aquí. En el Astana es todo más complicado, con gente de muchas nacionalidades. Obliga a tener una organización mayor, pero estoy contento.
-Tuvo claro su papel desde el inicio, ¿no?
-Sí, cuando estuvimos concretando mi fichaje, Johan Bruyneel ya me dijo lo que esperaba de mí, estar al lado de Alberto sobre todo en el Tour. Lo tenía claro y asumí ese papel.
-Quizá sorprenda un poco al aficionado ver a un corredor como Zubeldia, acostumbrado a ser uno de los líderes del Euskaltel, a trabajar para otros.
-Sí, puede ser, pero quizá es que he visto hasta dónde puedo llegar. En el Tour he hecho dos veces quinto, pero se tienen que dar muchas circunstancias de cara para mejorar eso. Ahora prefiero con mi nivel ayudar a otro a alcanzar mayores metas.
-Ayudar a dos grandes a ganar la ronda francesa, por ejemplo.
-Sí, es lo que decía antes, que es gratificante poder ayudar a corredores como Armstrong o Contador. Al margen de ser un crack sobre la bicicleta, Contador también lo es como persona.
-¿Y cómo ha vivido en primera persona la vuelta del americano?
-Ha sido un poco locura. sobre todo en Castilla y León, El primer día fue tremendo, porque era la primera vez que volvía a Europa, además estaba también Contador... Yo creo que es bueno para el ciclismo, porque al fin y al cabo, se habla más de este deporte.
-¿Le ve capacitado para ganar el Tour?
-Antes lo creía más. Ahora tengo más dudas. Está avanzando la temporada y le está costando un poquito. Pero a la vez piensas que consiguió siete Tours y si alguien es capaz de volver a lo de antes, es él,
-¿Y la pelea de líderes que se puede dar en el seno del Astana?
-Bueno, es cosa de los periodistas, porque en el equipo, las cosas están claras. Johan sabe controlar la situación y ellos saben lo que tienen que hacer cada uno. La carretera va a dictar quién es el líder, y ellos ya han dicho que trabajarán para el más fuerte.
-Haciendo un repaso a su trayectoria, se ven buenos puestos pero faltan victorias. ¿Ese es su mayor 'pero'?
-Yo digo que para eso se nace. Cuando no tienes el instinto, no lo tienes. No soy rápido llegando en grupos y ante eso, poco hay que hacer, pero tampoco le doy más vueltas. Sí que me hubiera gustado tener el palmarés más amplio, pero no le doy más importancia. He sido más regular que ganador.
-Se le ve ilusionado con su nueva etapa.
-Sí, estoy con ilusiones renovadas. Estoy viviendo algo nuevo y eso es algo que te impulsa. También estoy liberado de la presión que pudiera haber en torno a mí en el Euskatel y mucha gente me ha dicho que se me ve más tranquilo y más ilusionado.