La Semana Santa siempre ha suscitado pasiones encendidas. La rebelión protagonizada por varias cofradías que se resistían a que la hermandad de Vera Cruz mantuviera un control absoluto sobre las procesiones que recorrían la ciudad estuvo a punto de acabar hace veinte años en un escándalo de los que hacen época. Los ánimos se calmaron y la situación se recondujo con el nacimiento de la Hermandad de Cofradías de Bilbao.
Vera Cruz, que organizó las procesiones desde 1554, vio cómo a partir de su reorganización, en 1939, fueron surgiendo otras compañías: Pasión, Merced, Madre de Dios de las Escuelas Pías... Hasta las postrimerías de los setenta, ninguna congregación le levantó la voz. Se le reconocía el peso de ser la más antigua. Pero la situación reventó con la desbandada de centenares de cofrades que portaban los pasos. Ante esta situación, los regidores de Vera Cruz solicitaron la ayuda de costaleros de otras agrupaciones para sacar los pasos.
Se rozó el cisma. Vera Cruz nunca tomó en consideración las procesiones que organizaban el resto de hermandades, pese a aglutinar a un mayor número de cofrades. Sólo sentía como auténticas las que programaba ella para el Jueves y Viernes Santo. Pese a la crisis que las compañías vivieron hace treinta años, se opuso rotundamente a la entrada de mujeres en las cofradías hasta el punto de que un miembro investigó si «se había colado alguna» en las demás. Las diferencias explotaron un Jueves Santo que amaneció lluvioso. Viendo que las tormentas no cesaban, Vera Cruz suspendió las procesiones, decisión que pasaron por alto cuatro congregaciones: Santa Eucaristía, Apóstol Santiago, Pasión y Merced. La marcha finalizó en medio de protestas que amenazaron con llevarse por delante la Semana Santa bilbaína.
Tras aquel episodio, las cofradías decidieron, en 1989, limar diferencias en reuniones a puerta cerrada y crear una Junta que aglutinara a todas. Vera Cruz puso una condición: el presidente de la institución siempre sería uno de sus miembros. Las demás aceptaron. Los logros de aquella conciliación saltan a la vista. Se creó el Museo de Pasos y la lectura del pregón o la marcha del Domingo de Resurrección han logrado una enorme relevancia. Lo que se espera de una gran Pasión.
La sobriedad de la Semana Santa llegó ayer al Casco Viejo de la mano de la Cofradía de La Merced. Una multitud esperaba en San Nicolás la salida del cortejo, que contó con una delegación de la Santa Escuela de Cristo de Orduña.