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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

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La anunciada revolución del transporte urbano iba a ser un patinete. En 2001, su inventor, Dean Kamen, un estadounidense preocupado por cambiar la forma en que se desplazaban las personas, dijo que no tenía «sentido que en la ciudad la gente utilice artefactos de metal de 2.000 kilos para moverse».
El tiempo ha sido duro con las expectativas levantadas. El patinete gigante que funciona con energía eléctrica, es recargable y puede transportar a una persona con su equipaje no ha calado entre los que cogen el coche. Su coste (7.056 euros) y algunas leyes municipales que restringen su uso acabaron con el sueño de su inventor. «La máquina borrará del paisaje urbano a los coches y dará espacio a millones de peatones», dijo entonces un ufano Kamen. Adaptado a los nuevos tiempos, el patinete vuelve ahora para el segundo round.
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