La noche del 21 de julio de 2000, Trinidad Jiménez recibió una llamada en su móvil: «Trini, lo mejor de nuestra vida está por venir». Era José Luis Rodríguez Zapatero, que acababa de ser nombrado secretario general del PSOE tras una dura pugna con José Bono en el 35 congreso general del partido. La victoria del que cuatro años después se convertiría en presidente del Gobierno era también en buena parte un éxito de esta mujer que, junto con otros hombres fuertes del partido como José Blanco, Jesús Caldera, o Juan Manuel López Aguilar, creó la corriente reformista Nueva Vía con el objetivo de auparle al liderazgo socialista.
Y lo consiguieron. Desde entonces, Trinidad Jiménez siempre ha estado a la sombra de Rodríguez Zapatero, al que considera su «amigo» aunque siempre se dirija a él como 'presidente'. Tras el congreso, entró a formar parte de la comisión ejecutiva federal del PSOE. Zapatero nunca ha olvidado el trascendental papel que ha jugado esta mujer en su carrera a La Moncloa y siempre la ha tenido cerca en puestos de mayor o menor responsabilidad. Ahora, con la cartera de Sanidad y Políticas Sociales, el presidente premia la lealtad de Trinidad Jiménez, la eterna candidata a ministra que, curiosamente, ha conseguido el nombramiento cuando ya no formaba parte de las quinielas. Cosas de la política.
Nacida en Málaga hace 47 años, 'Trini', como la conoce todo el mundo, pertenece a una familia de larga tradición jurídica. Su padre, José Jiménez Villarejo, fue magistrado del Tribunal Supremo y su tío, Carlos Jiménez Villarejo, ex jefe de la Fiscalía Anticorrupción. Se licenció en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid pero pronto tuvo claro que lo suyo no era la judicatura. Con sólo 21 años fundó una asociación de estudiantes socialistas y un año después se afilió al PSOE.
Su primer cargo fue el de presidenta del Comité de Relaciones Internacionales del Consejo de la Juventud y desde entonces su carrera ha estado vinculada a la política exterior y la cooperación. Una labor que también se ha visto influenciada por su vida personal: su matrimonio con un diplomático, del que está divorciada, la llevó a residir largas temporadas en Guinea Ecuatorial, Israel y Camerún. Esa experiencia vital le ha servido como bagaje en su último cometido, la secretaría de Estado para Iberoamérica, que ocupaba desde 2006.
La 'chupa' de cuero
En 2003, Trinidad Jiménez fue la esperanza socialista para arrebatar la alcaldía del PP a Madrid. Aquel pulso político que mantuvo con su primo Alberto Ruiz-Gallardón se saldó a favor del candidato popular y aunque Jiménez consiguió aumentar el número de concejales socialistas, su carrera política pasó a un segundo plano. De aquella campaña electoral fue célebre el cartel 'censurado' en el que Trinidad aparecía enfundada en una 'chupa' de cuero. Fue retirado porque lucía «demasiado guapa e insinuante».
Ahora, la nueva ministra se hace cargo de Sanidad -un área 'vacía' al estar sus competencias transferidas a las autonomías- y Políticas Sociales, que sustituye a Consumo en la denominación del Ministerio. Y será aquí precisamente donde deberá demostrar la «capacidad política y sensibilidad social» que ayer le alabó su «amigo» Zapatero. Lograr el pleno desarrollo de la ley de Dependencia, un proyecto estrella que ha quedado lastrado por la falta de financiación y recursos, será su caballo de batalla. En el ámbito sanitario deberá enfrentarse al problema de la falta de médicos, la creación de un calendario vacunal único para todas las autonomías y la implantación de la historia clínica digital. 'Trini' Jiménez, que se define como una mujer «de pocos excesos, hiperactiva y ordenada», estará ahora más que nunca al lado del presidente.
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