La grave crisis económica y, sobre todo, el brutal desplome del precio del petróleo durante la segunda parte del pasado año -de 147 dólares por barril a poco más de 37 en apenas seis meses- han penalizado severamente los resultados de Petronor en 2008. Su beneficio neto -el de explotación más el financiero- cayó un 54,8%, para situarse en 133,8 millones de euros. En ese contexto, la compañía ha iniciado una política de austeridad que, en cualquier caso, no afectará a su proyecto estrella, la planta de coque de Muskiz, que sigue adelante tal y como estaba previsto.
El presidente de Petronor, Josu Jon Imaz, que junto al consejero delegado de la refinería, José Manuel de la Sen, analizó ayer la situación, explicó que el derrumbe del crudo tuvo un impacto negativo especialmente en la valoración de las existencias de la empresa; todo lo contrario de lo ocurrido en 2007. Esta circunstancia, junto a otros factores, provocó que el resultado de explotación cayera en más de un 50%, hasta 115,1 millones. Sin ese factor, apuntaron, el indicador habría mejorado en un 5,3%.
Durante el anterior ejercicio, Petronor procesó 10,78 millones de toneladas de petróleo, un 3% más que en el año precedente. Por contra, las ventas no tuvieron el mismo comportamiento y cayeron un 1,84%. El recorte se concentró en el mercado nacional, donde la recesión se dejó notar en la bajada del consumo de los productos que elabora la firma: gasolina, gasóleo y queroseno.
El fuerte descenso del beneficio y el «adverso» contexto económico ha llevado a la compañía a aplicar este año una «política de austeridad». Se apreciará en un «control estricto de los costes, de todos aquellos que podamos sujetar», según Imaz, quien precisó que no alterará su principal proyecto, la construcción de la planta de coque, en la que se invertirán 810 millones de euros.
Plazos y empleo
Petronor se ha conjurado para mantener intacta esa iniciativa, que recientemente ha recibido luz verde de la Administración. Tanto en lo relativo a los plazos -la pretensión es que esté operativa en primavera de 2011-, como en lo concerniente al empleo. Las nuevas instalaciones permitirán la creación de unos 340 puestos cuando esté en funcionamiento y de alrededor de 1.500 durante su construcción que, en determinados momento, alcanzará picos de 2.500.
La empresa tiene claro que «no va a renunciar» a sus inversiones «estratégicas», en las que la planta de coque es «capital, y vamos a trabajar en ella a uña de caballo», ya que, según Imaz, «asegura la rentabilidad futura de la refinería en un marco de riguroso compromiso con el medio ambiente». El ejecutivo explicó que la financiación de la planta está «garantizada» con la aportación de los socios (BBK y Repsol) vía préstamos a largo plazo y la casi segura concesión de recursos por parte del Banco Europeo de Inversiones.
En cuanto a las discrepancias con el Ayuntamiento de Muskiz sobre el Impuesto de Construcciones de la planta -el Consistorio lo cifra en 18 millones y Petronor, en la mitad-, Imaz afirmó que «eso está reglado, sujeto a la legalidad y no a interpretaciones, por lo que se solucionará de forma satisfactoria. Lo importante es que el proyecto está aprobado», concluyó, tras apuntar que la relación con la Corporación es de «normalidad y cordialidad».