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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Política

POLÍTICA

El presidente adelanta su regreso a España para cerrar una crisis que refundirá ministerios y modificará el organigrama del Ejecutivo

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José Luis Rodríguez Zapatero desplegó ayer un tupido velo sobre sus planes para remodelar el Gobierno, desgastado por la crisis económica apenas un año después de tomar posesión. Nadie, ni en el Ejecutivo ni en el PSOE, abrió la boca. El presidente y los ministros de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y de Igualdad, Bibiana Aído, que participaron en el II Foro de la Alianza de Civilizaciones en Estambul, permanecieron recluidos y evitaron pronunciarse al respecto en un intento de contener la onda expansiva de una noticia que ha restado impacto a la ansiada reunión que el líder socialista mantuvo el pasado domingo con Barack Obama.
Zapatero acogió con estupor y, sobre todo, con profunda irritación la difusión de los posibles cambios que prepara en su Gabinete. No le hizo ninguna gracia que, a 4.000 kilómetros de distancia, fuera reventada una reestructuración en la que trabajaba con sigilo desde hacía varios días. El hecho de que desde sus propias filas se revelaran detalles sobre una decisión que deseaba conservar en secreto alteró todos sus planes.
La filtración de que Pedro Solbes (Economía) y Magdalena Álvarez (Fomento) abandonaban sus puestos para dejar paso a Elena Salgado y José Blanco, además de la vicepresidencia autonómica para Manuel Chaves, tiraron por tierra la gestión que desde La Moncloa se había previsto de la remodelación. Fuentes del PSOE reconocían ayer a este periódico que la voluntad de Zapatero es trasladar una «sensación de frescura» y de que su Gobierno «tiene aún margen de maniobra y recursos» para hacer frente a la recesión, que ha minado la imagen del presidente y de varios ministros. Un mensaje nítido para remontar el vuelo apenas mes y medio antes de unas elecciones europeas donde, según algunas encuestas, los socialistas corren el riesgo de ser derrotados por el PP, lo que supondría un duro golpe tras cederles la Xunta de Galicia.
En esa línea de «coger aire» interpretan los mismos medios la salida de Solbes, cuya gestión poco dada a los riesgos ha provocado sonoros encontronazos con el propio Zapatero; el último, la pasada semana cuando el jefe del Ejecutivo pronosticó una recuperación económica en la segunda mitad de este año, mientras el vicepresidente avaló un demoledor informe del Banco de España que la aplazaba hasta mediados de 2010.
La revelación de sus planes obligó a Zapatero -ayer de viaje oficial en Estambul, donde acudió a una reunión de la Alianza de Civilizaciones- a improvisar y modificar su agenda. Lo urgente era regresar a España, pero los compromisos con el primer ministro turco complicaron el asunto. Ya el domingo había hecho el feo a Recep Tayyip Erdogan de retrasar dos horas su cita para poder reunirse con Obama en Praga, con lo que la primera Reunión de Alto Nivel hispano-turca quedó deslucida. Salir a toda prisa tras la intervención en el foro, a primera hora de la mañana de ayer, habría supuesto un desaire hacia una iniciativa de la que él y Erdogan son copatrocinadores. Y no estar presente en la recepción que las autoridades turcas ofrecieron anoche, el único acto al que se sumó el presidente de EE UU, no era posible.
Aunque el primer ministro turco tenía mucho interés en que se quedara hasta el mediodía de hoy, sólo quedaba una salida: regresar a España tras la cena. Así se hizo para cerrar hoy en La Moncloa los últimos flecos y comunicar al Rey unos cambios ya aireados.
Foto con Obama
Zapatero no dio muestras de estar muy centrado en Estambul. En lugar de leer el discurso preparado, se lanzó a improvisar y acabó construyendo con lentitud frases de gramática imposible. Unas horas después, se perdió la foto de familia, que hubo que repetir para que apareciera en ella.
Ninguno de los miembros de su Gabinete, excepto los portavoces oficiales, apareció para explicar nada, aunque suele ser habitual que en estas citas algún miembro de la delegación resuma la aportación española. Sin el sobresalto de la crisis anticipada, todo habría sido distinto porque la idea era exprimir al máximo la participación de Zapatero en el G-20 de Londres, la cumbre de la OTAN, la reunión informal UE-Estados Unidos y su entrevista con Obama. En el PSOE reconocen que al presidente le ha dolido que la filtración haya relegado a un segundo plano informativo la foto con el líder norteamericano, una entrevista que pretendía 'venderse' como un logro de la política exterior del Ejecutivo y una demostración de que ha conseguido sacar a España del rincón de la historia.
El secretismo se extendió a Ferraz. Leire Pajín suspendió por problemas «de agenda» la habitual comparecencia tras la reunión de la comisión permanente de la dirección del PSOE. Una excusa para evitar hablar de la crisis gubernamental. Sólo algún despistado del partido en Cataluña y Galicia la dio por hecha y se felicitó de que José Blanco vaya a ser ministro de Fomento.
Pero la remodelación, más allá de los apellidos -en las últimas horas cobra fuerza la entrada de José Enrique Serrano, asesor de La Moncloa, en un puesto significado-, traerá cambios en la estructura gubernamental, según apuntaron fuentes socialistas, ya que habrá fusiones de carteras y novedades en el organigrama del Ejecutivo. Entre las unificaciones, mencionan las de Educación y Cultura, y Vivienda y Fomento, así como la desaparición de la cartera de Administraciones Públicas, que sería absorbida por la vicepresidencia autonómica que se asigna a Manuel Chaves. El aún máximo responsable de la Junta de Andalucía será uno de los pesos pesados del nuevo Gabinete. Su llegada se interpreta como un mensaje para el presidente de Cataluña, José Montilla, que sigue sin aceptar la propuesta del Gobierno central sobre financiación autonómica. Con ese nombramiento, el líder de la Generalitat «tendrá ahora en frente a todo el PSOE», advierten fuentes del partido, que preside Cháves.
Algunos medios ven con extrañeza que, en plena crisis, Zapatero vaya a aumentar a tres sus vicepresidencias: una para Chaves, otra económica para Elena Salgado y la tercera que mantendría María Teresa Fernández de la Vega. No descartan que se quede fuera de juego la actual 'número dos' del Ejecutivo.
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