
La revuelta está instalada en la calle desde que se conoció el resultado electoral. / Reuters
Una treintena de heridos
Más de una treintena de personas han resultado heridas en Chisinau, la capital de Moldavia, en enfrentamientos entre la Policía y los manifestantes. La Policía, que afirma que controla la situación en la ciudad, ha confirmado que una decena de agentes también han sufrido heridas durante los choques.
El Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, Javier Solana, ha subrayado su "gran preocupación" por los altercados violentos.
"Estoy muy preocupado por la situación en Chisinau después de las elecciones parlamentarias del 5 de abril en la República de Moldavia. Pido a todas las partes que se abstengan de utilizar la violencia y recurrir a la provocación. La violencia contra edificios gubernamentales es inaceptable", ha señalado el jefe de la diplomacia europea en un comunicado.
Un grupo de manifestantes opositores asalta la sede del Parlamento para reclamar una nueva convocatoria electoral
Unas 30 personas resultan heridas en Chisinau, la capital, en los enfrentamientos con la Policía
Indignados con el resultado de las elecciones legislativas del domingo, grupos de manifestantes han logrado penetrar en el edificio del Parlamento moldavo y sacar al exterior muebles y otros enseres para quemarlos después en una hoguera. Los cristales de numerosas ventanas del edificio han sido rotos a pedradas. Poco antes, intentaron sin éxito asaltar la sede de la Presidencia, situada justo enfrente del Parlamento. Lo impidió la Policía, cuyos efectivos antidisturbios están teniéndose que emplear a fondo con gases lacrimógenos y chorros de agua a presión.
En la revuelta, que se extiende prácticamente por todo el centro de Chisinau, la capital moldava, participan miles de personas, jóvenes en su mayor parte. Consideran que los resultados de los comicios del domingo han sido manipulados a favor del Partido Comunista, que habría obtenido 60 de los 101 escaños existentes en la Cámara. Exigen además al unificación con Rumania. Los desórdenes comenzaron ya el lunes por la noche.
En un discurso televisado al país, el presidente moldavo, Vladimir Vorodin, ha asegurado que las violentas protestas "sólo pueden ser descritas como un golpe de Estado" y ha denunciado que los líderes de la oposición están "en el camino hacia una toma violenta del poder". "Todo lo que hemos visto en las últimas 24 horas no puede ser descrito de otra forma que como un golpe de Estado", ha afirmado. Según Voronin, los líderes de la oposición "se han embarcado en el camino de la toma violenta del poder" y las autoridades "defenderán con resolución el Estado contra los líderes del 'pogrom'". Los dirigentes de los principales partidos políticos han hecho un llamamiento a la calma y al cese de la violencia en una rueda de prensa cojunta.
La Presidencia, en juego
Los comunistas llevan en el poder desde 2001. Su líder y actual presidente del país, Vladímir Voronin, debe, según la Constitución, dejar el poder al haber consumido los dos mandatos previstos. Su sucesor tendrá que ser designado por el nuevo Parlamento, ya que el jefe del Estado en Moldavia no se elige por sufragio universal.
El país, uno de los más pobres de Europa, cuenta con cuatro millones y medio de habitantes y es la única república ex soviética donde los comunistas han regresado al poder. Su región del Transdniester, una estrecha y reducida franja de terreno embutida entre el río Dniester y Ucrania, fue escenario de una cruenta guerra. Al igual que Karabaj, Osetia del Sur y Abjasia, es uno de esos conflictos separatistas aún sin resolver. Su población ronda el medio millón de habitantes y son en su inmensa mayoría eslavos (rusos y ucranianos). No hablan el rumano sino el ruso.